
La catalpa es un bonito árbol caducifolio con una copa bastante amplia. Con hojas grandes y verdes, y unas flores blancas que brotan en racimos, se trata de una planta muy interesante para cultivar en un jardín.
Crece a un ritmo que, sin ser demasiado alto, sí que permite ver notables cambios de año en año. Además, es capaz de vivir en distintos microclimas, siempre que se encuentre en una región donde las cuatro estaciones estén diferenciadas.

Catalpa bignonioides ‘Aurea’
¿Cómo se ha de cuidar la catalpa? Si quieres comprar una, o lo acabas de hacer, y quieres proporcionarle los mejores cuidados, entonces te recomendamos que tengas presente los siguientes detalles:
Se ha de tener en el exterior para que sienta el paso de las estaciones y sepa, así, cuándo crecer, florecer, o reposar hasta que regrese la primavera. Además, es aconsejable que le dé el sol directamente durante buena parte del día, pero tolera la semisombra sin problemas.
Por sus raíces no has de preocuparte, puesto que no son invasivas. De todas maneras, no tienes que plantarla junto a una pared, pues de lo contrario su tronco se inclinará hacia el lado opuesto en busca de más espacio para su copa. Para evitar esto, hay que dejar una separación de unos 4 o 5 metros como mínimo entre la planta y el muro.

La catalpa es un árbol que necesita agua, no de manera frecuente, pero sí constante. No es una planta que soporte la sequía, por lo que no sería buena idea cultivarla en una región donde llueve poco. De hecho, debería de recibir agua (sea por la lluvia o por el riego) al menos unas 3 veces por semana durante el verano, y el resto del año como su ritmo de crecimiento baja considerablemente bastará con una o dos veces por semana.
En base a esto, es importante conocer el clima de la zona en la que vivimos, o como mínimo saber cuándo suele llover para ajustar el calendario de riego que debemos seguir.
Se ha de abonar durante toda la temporada vegetativa, es decir, desde primavera hasta comienzos del otoño, utilizando abonos orgánicos, como el humus de lombriz (en venta aquí), el estiércol de gallina (seco) o de vaca, compost.
Si la tenemos en maceta recomiendo usar abonos líquidos, como el guano en forma líquida (en venta aquí), o fertilizantes como el universal (en venta aquí) o el de plantas verdes (en venta aquí).

Imagen – Flickr/Olive Titus
No es aconsejable podar, ya que la catalpa podría perder parte de su belleza natural. Quizás quitarle las ramas que estén rotas o tengan mal aspecto, pero nada más. Esto se puede hacer a finales del invierno.
Se puede plantar en suelo o cambiar de maceta a finales del invierno, cuando veas que las yemas empiezan a hincharse o un poco antes. Has de hacerlo con cuidado, procurando no manipular mucho las raíces. De este modo, podrá recuperarse mejor del trasplante y, por consiguiente, reanudará su crecimiento antes.
Es muy, muy resistente. Pero puede tener pulgones, cochinillas y hongos como el oídio o el Polyporus, el cual suele llegar al interior del árbol a través de heridas de podas. Las plagas se tratan con insecticidas específicos, y los hongos con fungicidas (en venta aquí) pero también regando solo cuando sea necesario y manteniendo a la planta bien cuidada.
Soporta las heladas de hasta los -15ºC, y las temperaturas altas de 35-38ºC si dispone de agua. Puede vivir en zonas donde las heladas son débiles.
¿Qué te ha parecido la catalpa?