La palmera de salón posee un único tallo del que salen ramas con hojas alargadas y estrechas.
Tras crecer lentamente puede alcanzar los dos metros de altura.
Las flores, de color amarillo o anaranjado, aparecen durante todo el año, aunque no son demasiado vistosas.
Además, crecen pequeños frutos esféricos de color negro.

(Imagen: Wikimedia)
En este último caso, buscaremos un emplazamiento a la sombra o semisombra, donde su follaje lucirá un tono verde intenso. Si está constantemente expuesta al sol, corremos el riesgo de que las hojas adquieran un color amarillento.
En cualquiera de los dos casos, el terreno ha de ser una mezcla de turba y tierra negra, y tendrá un buen drenaje, para evitar los encharcamientos. Asimismo, ha de ser ligeramente ácido y rico en nutrientes.

Si la hemos cultivado en el interior, a medida que va creciendo, hemos de trasplantarla anualmente a recipientes de mayor tamaño.
Si en una misma maceta hemos cultivado varios ejemplares, tendremos cuidado al tratar las raíces, para no dañarlas ni separarlas.
Al ser una palmera de tallo único y no necesitar un espacio demasiado amplio para su base, es adecuado plantar varios ejemplares juntos, para darle un aspecto más robusto al conjunto.
Asimismo, resultará atractiva si la combinamos con ejemplares de hoja más ancha.
- Todo sobre el cuidado de las palmeras en este post.

(Imagen: Wikimedia)
Otra de las enfermedades que constituye un obstáculo para su buena salud es la clorosis, que se produce por una carencia de hierro entre los nutrientes del terreno. Para remediarlo, es adecuado regar con agua de lluvia y acidificar el suelo, así como emplear productos específicos.