Este artículo es original de Fernando PGARDENS de Personal GARDEN Shopper
Pero primero conozcamos que es la mosca blanca. Aquí hablamos de un insecto de la familia Aleyrodidae que recibe este nombre. Tienen entre 1 y 1,5 o 2 milímetros en su estado adulto y parecen unas pequeñas polillitas blancas. Son muy perjudiciales en el jardín y en la huerta, y las podemos encontrar en la parte de atrás de las hojas porque se alimentan de la savia. Si queremos saber si tenemos la mosca blanca en nuestro jardín, basta con mover un poco las plantas y salen revoloteando.
Estos insectos de difícil erradicación causan muchos daños. Algunos directos, como el debilitamiento general de la planta, se produce un amarillamiento en las hojas, se reduce también el tamaño general de la planta, se reduce también la producción y la calidad de los productos. Y como daño indirecto, tienen todos los insectos chupadores porque secretan una melaza en donde se desarrolla una fumagina o negrilla, y también lo más importante en esta plaga es que son activos transmisores de virus. Por lo tanto, quizás este daño indirecto pueda considerarse como el más importante cuando tenemos moscas blancas en nuestras plantas.
Y como si esto fuera poco, es una plaga polífaga, es decir, que se alimenta de muchos tipos de plantas que las tienen como hospederos, tanto plantas ornamentales del jardín como plantas de interior y los cultivos hortícolas. Podemos mencionar, por ejemplo, los cítricos, los ficus, las palmeras, las plataneras, y el momento en que más afectan a las plantas es cuando tenemos temperaturas altas como la primavera y el verano.
Afortunadamente, en la naturaleza hay insectos que se van a alimentar de ellas, y el hombre los aprovecha mediante el control biológico. Te recuerdo que esto es un método de control de plagas también de enfermedades que consiste en el uso de organismos vivos para disminuir la cantidad de la población y el impacto perjudicial que realizan sobre las plantas del jardín y el cultivo. Y como te he comentado en otros vídeos, podemos estar tranquilos de que trabajando de esta forma estaremos respetando el medio ambiente, ya que estos insectos, tanto depredadores como parasitoides, se alimentarán solo de los insectos perjudiciales presentes y no afectarán a insectos benéficos como las plagas.
Una de las formas de efectuar el control biológico es mediante el uso de depredadores, que son insectos que en algún momento de su ciclo biológico incorporarán a las moscas blancas en su estado larval o como huevo en su dieta. Dentro de los más comunes y comercializados tenemos la crisopa, conocida como crisoperla carnea, que en su fase larval será una voraz depredadora de huevos y larvas de la mosca blanca. También tenemos dos pequeñas chinches, el macrolopus pygmaeus y el anesidiocoris, que tanto en su estado larval como adulto se alimentarán de las larvas y los huevos de la mosca blanca. Por otro lado, también tenemos parasitoides, donde estas pequeñas avispas, estos microhimenópteros, utilizarán a las larvas de la mosca como pequeñas incubadoras, ya que depositarán sus huevos allí. Cuando la larva de esta avispita emerge del huevo, se alimentará del interior de la larva de la mosca blanca. De los himenópteros comerciales tenemos al Erythmoserus eremicus y a la encarcia formosa, y ambos se alimentarán del estado larval de la plaga que estamos viendo.
Daños Directos:
Daños Indirectos:
Y como siempre digo, prevenir es mejor que remediar. Dentro de estas medidas preventivas, una es mantener siempre el suelo con una buena cantidad de nutrientes, abonándolo preferentemente con abonos orgánicos de origen animal o vegetal, como el compost, para que la planta tenga la fuerza necesaria para recuperarse de cualquier ataque de este u otro insecto. También debemos adecuar el riego a las necesidades propias de las plantas, recuerda que una planta estresada es más susceptible al ataque de plagas y enfermedades. También podríamos considerar como medidas preventivas el control de las malas hierbas en los alrededores, ya que estas se convierten en refugios para la mosca blanca. Además, si nos ayudamos de trampas de captura de color amarillo, nos enteraremos cuando comiencen a aparecer las primeras y podremos actuar en consecuencia. Si ya tenemos ataques puntuales, podemos recurrir a medidas curativas como la liberación de depredadores o parasitoides, o también mediante el uso de jabones potásicos, aceite de neem, aceite de parafina u otros insecticidas permitidos para el uso en el jardín y el huerto.
Ambos son avispas que parasitan larvas de mosca blanca.
Para un manejo integrado de la mosca blanca, es fundamental el monitoreo constante de la población de plagas y la aplicación oportuna de las medidas descritas, siempre prefiriendo aquellas de menor impacto ambiental y manteniendo la biodiversidad del ecosistema del jardín.
Este artículo ha sido publicado originalmente en Personal GARDEN Shopper - Tienda online de Jardinería. España.