Cuando escuchamos las palabras jardín zen, lo primero que nos viene a la mente es paz. Este enclave representa la meditación y la conexión con la naturaleza, son originarios de la cultura japonesa, y están fuertemente ligados a la cultura y religión budista.
En la actualidad, se está viendo un interés por este tipo de jardines fuera de sus fronteras, ya sea de manera decorativa o espiritual, y son muchos los que quieren crear el suyo, en este artículo están las claves para conseguir un jardín zen japonés perfecto.
El jardín zen, o jardín seco de Karensui, conocido comúnmente en la cultura japonesa, se compone principalmente de un banco de arena no muy profunda.
Este contenedor de arena contendrá la arena, grava, rocas, y como elemento decorativo musgo, hierba y distintos tipos elementos naturales como piedras y diferentes pastos.
La finalidad principal de los jardines japoneses es la meditación, su nombre se debe a los primeros mojes en usar estos jardines con ese fin, los monjes Zen.
Desde sus orígenes, existen distintos tipos de estos jardines, dentro de su tipología podemos encontrar el jardín plano (hiraniwa), o el jardín con colinas y lagos (tsukiyama).
Es fundamental aclarar que este tipo de jardines son creados de manera decorativa para la contemplación y el relax, generalmente desde una terraza o una zona superior, nunca será su finalidad pasear por ellos, puesto que los destrozaría.
Los jardines japoneses son jardines-escena, es decir, sus dimensiones tienen que ser limitadas, como mucho suelen ser de 10×30 metros.
Cada elemento que conforma este jardín debe estar cuidado al detalle, puesto que representará un sentimiento distinto.
La arena rastrillada evoca el oleaje del mar, alrededor de las rocas se debe rastrillar en círculos, como si estas formaran las olas.
El resto de arena del jardín, se suele rastrillar en paralelo a los bordes del contenedor.

El concepto del diseño del karesansui es complejo, se ha ido adaptando a la creación de un entorno más natural, frente al auge urbanita de la población.
Antes de crear tu propio jardín zen, debes tener en cuenta algo fundamental, la orientación del karensui para lograr el deseado relax debe ser siempre hacia el Este.
La arena, que como ya se ha explicado representa el oleaje del mar, es la que debe estar mirando hacia el Oeste, lugar por donde sale el Sol.
Si lo que queremos es tener un jardín exterior es sencillo, cuidar de él va a ser mucho más sencillo puesto que no tiene plantas que haya que regar o podar.
Además de no tener que estar atento, tampoco hace falta disponer de excesivo espacio, un balcón o una terraza podrían servir.

Si por lo que sea, la idea de un jardín zen exterior no te atrae, existe la opción de crear tu propio jardín zen en el interior con muy poco esfuerzo.
Esta otra opción dentro del hogar es conocida como jardín zen bonsái. Su función es la misma que la del jardín exterior, la finalidad es crear un ambiente de calma que favorezca a la meditación y la serenidad.
Leer más: cómo amueblar el jardín para el verano
Los bonsáis tienden a tener también una característica decorativa, pueden usarse como centros de mesa o adornar una terraza, aunque se suelen ubicar en lugares en los que sea fácil encender un incienso y relajarse.
Como hemos explicado, la esencia de los jardines zen es que nos evoquen a la naturaleza, que nos den paz y conseguir llegar al estado de meditación, sin importar si es un jardín de exterior o interior en el caso de los bonsáis.