22La achicoria común (Cichorium intybus), es una planta perenne originaria principalmente en las costas mediterráneas de Europa, Asia y África, cuyas propiedades beneficiosas para el organismo, conocidas ya en la antigüedad, han ayudado a la difusión de su cultivo en casi todo el planeta.
Si hablamos de la achicoria de hoja fina, puede que algunas personas la conozcan como radicheta, y si, efectivamente es lo mismo.
Querés aprender cómo sembrar achicoria – radicheta en tu huerta, vamos!
La achicoria es amarga, popular y medicinal, que crece en praderas y campos de prácticamente todo el mundo de manera silvestre. Tiene diferentes usos, gracias a los beneficios que aporta al hígado, se ha usado y se sigue usando como ingrediente habitual de ensaladas, cocinado como verdura e incluso en tortillas. Algunos pueden confundirla con la rúcula, principalmente por su forma, aunque no son lo mismo.
Se trata de una planta depurativa, con propiedades diuréticas, laxantes, revitalizantes y tónicas. Contiene vitaminas A, B1, B2, C y PP. Y algunos de los minerales que predominan en esta planta son: calcio, hierro, fósforo, potasio, sodio…
En Argentina existen las variedades de Achicorias (de hoja fina conocida como radicheta, de hoja ancha, más parecida en su forma a la lechuga y la Italiana o Catalogna de hojas recortadas conocida como diente de león) y las radichetas de raíz.
El suelo debe mantenerse húmedo hasta que comienzan a aparecer las primeras hojas unas dos semanas después. Posteriormente, entre tres semanas y un mes más tarde, deberemos aclarear las plantitas más débiles para conservar únicamente las plántulas más vigorosas.
Se siembra todo el año, aunque los mejores resultados se logran con las siembras de otoño y primavera. La Achicoria puede sembrarse al voleo o en canteros de 30-40 cm de ancho y bien tupida (50 gramo por metro cuadrado) así evitamos el desarrollo de malezas y las hojas se desarrollan erguidas. Las achicoria se siembran a 50 cm entre líneas.
Simplemente cortaremos las hojas a ras de suelo con un cuchillo e iremos recolectándolas a medida que las vayamos necesitando.
Si no incluimos la achicoria en nuestro proceso de rotaciones, y se da el caso de que permanece durante varios años seguidos en el mismo sitio, estaremos aumentando las posibilidades de que sufra enfermedades por oídio o mal blanco, sobre todo en verano cuando hace calor.
Tendremos que estar atentos por si aparecen capullos florales para eliminarlos, antes de que las flores se abran y para que las semillas no se dispersen por todo el huerto.
Dejar que las semillas se formen podría suponer un riesgo de invasión excesivo. Todos conocemos las semillas plumosas de esta planta que se dispersan con tan solo un soplo y que al año siguiente han invadido todo nuestro huerto. Es por esto que la manera más aconsejable de renovar nuestras achicorias es desquejar las raíces.
Debemos desenterrar unas plantas que se vean bien vigorosas. Cortaremos sus hojas a unos pocos centímetros por encima de las raíces carnosas y elegiremos las raíces más hermosas cortándolas en fragmentos ramificados de unos 10cm de longitud.
Inmediatamente replantaremos estos fragmentos de raíz aproximadamente cada 12cm (tratando de dejar hileras separadas unos 30cm entre sí), colocando la parte del corte hacia arriba. Finalmente recubriremos ligeramente con tierra y regaremos abundantemente.
La achicoria resulta que no es muy amiga de sus vecinos y su presencia no conviene a otras hortalizas, por lo que deberemos pensar bien donde ponerla y lo apropiado, sería cultivarla por separado en surcos o bancales más o menos alejados del resto de cultivos.
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