
Las calas, también conocidas como alcatraz o lirio de agua, son flores exóticas y elegantes que puedes cultivar fácilmente en macetas. Si te gustan las plantas ornamentales con flores llamativas, descubre cómo cultivar calas en macetas y mantenerlas en perfecto estado durante toda la temporada.
La cala (Zantedeschia aethiopica) es una planta originaria de Sudáfrica que puede alcanzar hasta 1,5 metros de altura. Sus flores blancas, rosa o amarillas la convierten en una de las variedades ornamentales más populares para decorar terrazas, balcones e interiores.
Estas plantas simbolizan nobleza, finura y amistad, por lo que son ideales para regalar. Sin embargo, debes saber que las calas son tóxicas, así que manipúlalas con cuidado si tienes mascotas o niños pequeños en casa.

Elige una maceta de resina o terracota con drenaje. En el fondo, coloca bolitas de arcilla expandida para mejorar la aireación y un plato bajo la maceta para retener la humedad.
Rellena la maceta con sustrato universal de buena calidad. Este paso es fundamental para que la planta se desarrolle correctamente.
Al extraer la planta de su embalaje original, afloja suavemente la tierra con las manos para airearla. Retírala con cuidado y trasplántala en la nueva maceta sin apelmazar el sustrato.
Riega abundantemente después del trasplante y coloca la maceta en su ubicación definitiva. Si cultivas calas desde rizomas, planta en diciembre para interiores o en primavera para exteriores.

Las calas se desarrollan mejor en lugares sombreados, tanto en interior como en exterior. Evita los chorros directos de aire acondicionado o calefacción, que pueden dañar la planta gravemente.
Mantén una temperatura estable entre 14°C y 20°C. Las calas toleran el frío si las proteges de las heladas, pero prefieren ambientes templados y estables.
La humedad constante del suelo es esencial para que tus calas prosperen. Durante la época de crecimiento y floración, riega abundantemente para mantener la tierra siempre húmeda.
En otoño reduce gradualmente el riego y suspéndelo completamente en invierno. El plato bajo la maceta y las bolitas de arcilla ayudan a mantener la humedad necesaria.
Durante la floración aplica fertilizante líquido cada dos semanas para potenciar la belleza de las flores, especialmente en variedades de color. En época de crecimiento sin floración usa fertilizante soluble cada quince días.
Tras la floración, aplica un fertilizante rico en potasio y coloca la maceta en un lugar fresco y oscuro hasta que las hojas se marchiten. Córtalas una vez que se sequen completamente.
Si cortas las flores antes de que produzcan semillas, la planta podrá florecer nuevamente. Este truco es ideal si quieres disfrutar de calas durante más tiempo en tu hogar.

Los caracoles y las babosas son las plagas más comunes y peligrosas para las calas. Otros enemigos frecuentes incluyen pulgones y moscas blancas que pueden debilitar la planta.
Con estos cuidados esenciales, tus calas en maceta crecerán sanas y ofrecerán hermosas flores durante la temporada. ¿Compartes tus cultivos de calas en redes sociales? Nos encantaría verlas.