
Antes de comenzar la construcción estanque en el jardín, conviene asegurarse de que el espacio empleado no tiene ninguna utilidad, para lo cual, previamente, se puede marcar éste con una cuerda con el fin de visualizarlo y establecer la medida idónea.
No conviene olvidar que cada estanque en el jardín es diferente a los demás, por los elementos que se coloquen en su interior y por la forma que adquiera. Por este motivo, hay que pensar en profundidad cómo se va a construir y cómo se va a decorar antes de proporcionarle un lugar y una forma concreta.

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Por el mismo motivo, no se debe situar al pie de algún árbol, ya que éste despedirá hojas u otros elementos sobre el agua que pueden ser fuente de algunas infecciones. En el caso de que en la casa habiten niños, conviene proteger el estanque mediante una valla.

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En la parte del estanque que se decida dedicar exclusivamente al agua, la profundidad debe alcanzar los veinte o treinta centímetros, en un segundo paso, mientras que la zona restante se debe dar la profundidad final deseada.
Así, una vez finalizado, el estanque deberá contar con sesenta centímetros de profundidad, ya que veinte de ellos estarán ocupados por una base de arena, tierra vegetal y gravilla.

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El siguiente paso consiste en colocar la lona que formará la base el estanque, para lo cual previamente hay que asegurarse de que las paredes hayan quedado completamente lisas y de que no existe ningún objeto capaz de romper la lona, como las raíces de los árboles colindantes.
Una vez colocada la lona, se debe estirar dejando que se pose de forma lenta y procurando que quede una pequeña parte por fuera, alrededor de todo el hueco, con el fin de poder fijarla y asegurarla.
Tres o cuatro días después de haber llenado el hueco de agua, cuando se haya ubicado correctamente la lona, se debe proceder a la fijación de la misma, plantando césped por encima del borde que había quedado en la parte exterior.
No obstante, existe otra forma de instalarlo: la colocación de un estanque prefabricado de plástico, que se puede adquirir en cualquier centro especializado en jardinería. El inconveniente de esta alternativa es que el tamaño y la forma no siempre se adecuan a las necesidades de los jardines.

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Por su parte, la tierra que forme la base del fondo ha de ser arcillosa y con un espesor de, aproximadamente, veinte centímetros.
Asimismo, es necesario cuidar la calidad del agua para que la vida que se cree en el estanque goce de la mejor salud posible. Por este motivo, se debe escoger el agua más adecuada, dependiendo del lugar en el que se encuentre el jardín.

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Así, si el estanque se va a instalar en una zona industrial, conviene que el agua no sea pluvial, de arroyo o estanque natural. Además, es necesario mantener el agua limpia y en condiciones óptimas para favorecer la vida en el estanque.
Por otro lado, existen numerosos complementos que se pueden añadir al estanque con el fin de darle originalidad y belleza.
Uno de los más empleados son las cascadas, que además de ser ornamentales proporcionan oxigeno al agua. Además, su instalación es sencilla, ya que se puede hacer mediante la colocación de algún tipo de piedra natural o artificial y la creación de un curso de agua, mediante una bomba normal de circulación, que puede ser directo del estanque.
Otra posibilidad es la inclusión de una fuente, siempre y cuando no existan nenúfares, ya que son incompatibles.

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Por último, hay que señalar que por la noche es muy decorativa la iluminación del estanque. Ésta se puede situar dentro del propio hueco o en la parte exterior, con focos que iluminen el agua. No obstante, conviene saber que los focos subacuáticos perjudican el ritmo natural de la vida del estanque.
Existen muchas clases de plantas que se pueden emplear en la decoración del estanque. Se pueden incluir las denominadas sumergidas, cuya principal función es dar protección a los peces. Hay que tener en cuenta que, en otoño, éstas disminuyen considerablemente, para volver a brotar en primavera.

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Otro tipo de planta ideal para situarlas aquí son las flotantes que, por su floración y aspecto tropical, ofrecen una belleza especial a cualquier espacio. Siempre viven por la superficie acuática, aunque sus raíces se extienden hacia el fondo del agua y algunas suelen arraigar en el suelo del estanque.
También existen plantas con hojas flotantes que nacen de un tubérculo enterrado en el fondo del estanque, pero cuyos largos tallos ascienden hasta la superficie donde se pueden ver sus bellas flores. El inconveniente de esta especie es que poseen unas hojas muy grandes que ocupan mucho espacio en la superficie acuática, por lo que en ocasiones entorpecen el desarrollo de otro tipo de vida.
Por último, hay que señalar que una de las plantas más apreciadas en estos espacios, por la belleza de su flor y su colorido, es el nenúfar. A ello hay que añadir que su floración es muy larga (desde comienzo del verano hasta finales del otoño), por lo que son de gran utilidad ornamental en largos periodos de tiempo.

(Imagen/ Flickr: M. Martin Vicente)