
Ya hemos comentado que Brassica oleracea es una planta salvaje del área mediterránea, es el origen de todas las crucíferas o brasicáceas que consumimos actualmente, entre ellas el brócoli o como se denomina por aquí brécol.
El cultivo y consumo del brócoli tiene una larga tradición en Italia (broccoli) pero hasta mediados del siglo XX no se generalizó su producción en Europa y en otras partes del mundo. En nuestra huerta comenzamos a cultivarlo en el siglo XXI.

Brócoli germinando

Plantas de brócoli
Además de las propias de la huerta, las labores se limitan a escardar y airear la tierra un par de veces con la azada y a regar por inundación cada siete días en verano.
En el semillero, o en verano, las pueden parasitar orugas verdes de la col (Pieris brassicae L.) o zapateros. Las vigilamos y los eliminamos manualmente.

Brócoli en flor

Brócoli, inflorescencia
En su yema terminal desarrolla una inflorescencia con flores dispuestas en corimbos que conforman un ramillete o pella floral.
Algunas variedades también desarrollan otras secundarias, laterales, en el nacimiento de las hojas que son de menor tamaño. Nosotros sembramos de estas y así realizamos varias cosechas de la misma planta.
Las inflorescencias cerradas tienen un color verde brillante y son compactas.

Brócoli
Las flores son pequeñas, con cuatro sépalos y cuatro pétalos de color amarillo y tienen forma de cruz, por este motivo estas plantas antes se las conocía como crucífera. Cuando la pella florece ha perdido su aptitud para el consumo.
La variedad que sembramos tarda unos 110 días en fructificar. En las condiciones climáticas de nuestra huerta los meses ideales para su recolección son noviembre y diciembre y a veces siguen produciendo hasta el mes de abril. Las plantas son moderadamente sensibles a las heladas y según la FAO su temperatura crítica de congelación es -0,6°C.

Brócoli en invierno

Brócoli listo para su consumo
Según el MAPAMA el brócoli se compone de un 90% de agua, un 1,8% de hidratos de carbono, un 4,4% de proteínas, un 2,6% de fibra y un 0,9% de grasas. Destaca su contenido en vitamina C y folatos, en hierro, fósforo, potasio y azufre. El azufre es el responsable del olor que desprende en la cocción.
Como todas las brasicáceas de las que hemos hablado (rúcula, lombarda, coles de bruselas, romanesco y repollo) contienen glucosinolatos y una encima, llamada mirosinasa, que se almacenan en las plantas por separado. Al manipularlas o cortar se unen formando isotiocianatos, que son los responsables de su sabor y aroma. Es un mecanismo natural para defenderse de los hervíboros.

Brócoli
El brócoli está de moda, se dice que es una súper-verdura, que tienen múltiples propiedades curativas y preventivas de enfermedades… Dice la OMS que tiene efectos “prometedores” en la prevención del cáncer de pulmón, vejiga y próstata.
Hay muchos estudios experimentales que relacionan el consumo excesivo de coles con el hipotiroidismo. Hay personas que les producen muchos gases y malas digestiones.

Brócoli en la huerta
El sabor amargo se lo da una sustancia presente en el brócoli llamada feniltiocarbamida. Algunas personas detectan este sabor en el brécol, otras no. Hay estudios científicos que demuestran que esta capacidad está determinada por nuestra dotación genética.
Pensamos que lo importante es consumir tres o cuatro porciones diarias de frutas y verduras, lo menos elaboradas posibles. En el caso del del brócoli nosotros lo consumimos recién cortado, al vapor o rehogado.

Brócoli recién cosechado

Pella de brócoli
Como se comportan bastante bien frente al frío, la temporada de consumo de brócoli puede ir del mes de noviembre al de mayo del año siguiente. Es muy agradable poder consumir verduras frescas y cultivadas por nosotros, en estas épocas del año.

Verduras recolectadas en invierno