
Aprender todo sobre las plagas es intentar darle un cuidado a tu jardín. Así mismo, podemos denominar plaga a la agrupación de animales que se alimenta de las plantas y causa un perjuicio en ellas más o menos grave. Los animales que originan las plagas son insectos, ácaros, nematodos y otras especies como moluscos, roedores, aves. Para constituir una plaga debe existir un gran número de individuos que ocasione daños evidentes en la planta. Podemos concluir, por tanto, que la presencia de estos insectos en la planta no siempre representa un riesgo para su salud, sino un daño estético, por lo que habría que plantearse si realmente merece la pena un tratamiento fitosanitario ante la sola aparición de algunos individuos o sólo cuando se ve que pueden ser un peligro potencial o real.

- Masticadores: poseen mandíbulas con las cuales cortan y trituran hojas, tallos, raíces... De este modo se alimentan los escarabajos adultos, la langosta y las larvas de muchos insectos.
- Chupadores: tienen la boca adaptada para absorber los jugos vegetales que les nutren (pico, lengua, ventosa, etc).
El aparato bucal es muy importante desde el punto de vista agrícola porque no es lo mismo luchar contra un masticador que contra un succionador. Además, los insectos se multiplican muy rápidamente y, en algunas ocasiones, las hembras ponen huevos sin haber sido fecundados previamente (partenogénesis). La temperatura y la humedad, la existencia de enemigos o falta de alimentos reducen su potencial de reproducción.
En cuanto a los medios de propagación, el insecto se puede valer de sus propios medios o por otros ajenos a él: viento, aperos y herramientas, viajar en otras plantas que se traen de otros lugares, etc. Conviene saber que la cubierta rígida que los protege no les permite crecer de modo semejante a como lo hacen otros animales. A intervalos más o menos regulares, el insecto se desprende de la cubierta para formar una nueva; estos cambios que experimenta reciben el nombre de metamorfosis.
En las metamorfosis complicadas, el insecto pasa por varios estados muy diferenciados: huevo, larva (oruga en las mariposas), ninfa, pupa o crisálida e insecto adulto. En la mayoría de los casos los mayores daños los produce el insecto en la fase de larva.

Estos insectos tienen numerosos enemigos naturales, entre ellos, la mariquita (Coccinella septempunctata) que, en estado de larva y adulto, se alimenta de los pulgones. Los insecticidas de contacto sólo son eficaces cuando llegan a los pulgones, por lo que si las hojas están abarquilladas, los insectos quedan protegidos. Deberemos utilizar un insecticida sistémico, que se incorporan a la savia y son trasladados a todo el vegetal.
- Cochinilla:
Son insectos chupadores, que se protegen con un caparazón en forma de lapa que se pega a la superficie de los tallos, agrupándose en colonias. Los efectos que producen en las plantas son un debilitamiento general, menor crecimiento y caída de hojas, pudiendo incluso llegar a matar al vegetal. La más conocida es la cochinilla algodonosa, de caparazón blanco y que suelta una melaza de algodón para protegerse.
- Mosca blanca:
Son pequeños insectos alados que se agrupan en el envés de las hojas. Cuando sacudimos las hojas, las podemos ver revolotear alrededor. Son chupadores y de color blanco, casi transparente. Absorben la savia de las plantas y las debilitan.
- Orugas minadoras:
Los ejemplares adultos ponen los huevos en el tronco y en las hojas y, cuando salen las larvas, perforan la pared y van comiendo el tejido interior formando galerías. Hay larvas que viven dentro de los frutos, por lo que los hace inviables para su comercialización o consumo.



Por su parte, los nematodos son pequeños gusanos, menores de 1 mm, que provocan necrosis, deformaciones o que se pudran raíces, tallos y hojas. Algunos viven en el suelo y otros dentro de la planta. Los efectos que producen son la falta de crecimiento, hojas amarillas y sequedad en las puntas de las ramas. Si observamos nódulos y deformaciones en las raíces es casi seguro que se trate de nematodos (a no ser que la planta sea un bulbo o rizoma).

Sólo se debe tratar con productos fitosanitarios cuando sea estrictamente necesario, y sólo los de categorías más benignas para la fauna y de bajo poder residual. Lo importante es el equilibrio natural entre el medio, la planta y los animales.