El Control de Plagas Biologico. Es un método para controlar plagas, enfermedades y malezas que consiste en utilizar organismos vivos para controlar las poblaciones de otro organismo.
Su uso ha tenido diferentes significados con el tiempo; así, los patólogos de las plantas han tendido a usar el término para denotar métodos de control que incluyen la rotación de cultivos, cambios en el pH del suelo el uso de cambios orgánicos, etc.
Otros investigadores distinguen el control biológico clásico del control biológico moderno que incluye técnicas de control de interferencia.
Pero la definición más aceptada hoy en día es la utilizada tradicionalmente por los entomólogos: es un método agrícola de control de plagas (insectos, ácaros, malezas, enfermedades de las plantas, etc.
Que utiliza depredadores, parásitos, herbívoros u otros remedios naturales. Puede ser un componente importante del control integrado de plagas y es de gran importancia económica para la agricultura.
El concepto de control biológico debe diferenciarse del control natural, que es el control que se produce en poblaciones de organismos sin intervención humana y que, además de los enemigos naturales, incluye el efecto de los factores abióticos en el medio ambiente.
Por esta razón el control biológico debe entenderse como un método de control artificial que proporciona limitaciones, especialmente en lo que respecta al conocimiento de los organismos afectados, lo que trae consigo una serie de ventajas y desventajas en su aplicación, especialmente si está relacionado con métodos químicos. de control.
A pesar de esto también tiene una serie de ventajas que hacen de este tipo de control uno de los más importantes para la protección de las plantas. Entre ellos, se pueden destacar los efectos negativos o nulos de seguridad de los enemigos naturales contra otros organismos, incluidos los humanos.
El control biológico cuando funciona tiene muchas ventajas, entre las cuales podemos destacar:
Desde un punto de vista económico, un enemigo natural efectivo es aquel que puede regular la densidad de población de una plaga y mantenerla en niveles por debajo del umbral económico establecido para un cultivo en particular.
Aunque se ha utilizado una gran variedad de especies enemigas naturales en una gran cantidad de programas de control biológico, las especies que han demostrado ser eficaces en común tienen ciertas características que deben tenerse en cuenta al planificar e implementar nuevos programas.
En general, los enemigos naturales más efectivos tienen las siguientes características:
Para implementar esta estrategia, la presencia de enemigos naturales que realizan un control natural de la población que produce el daño es fundamental, pudiendo actuar sobre los elementos del medio ambiente, tanto cambiando los factores que interfieren con las especies beneficiosas como manejándolo.
Los requisitos ecológicos que las especies favorables necesitan en su entorno.
Fuentes:
Control biológico
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