
La Euphorbia milii es una planta que, pese a que tiene sus tallos bien armados con espinas, es muy cultivada en patios y terrazas. Tiene flores de colores muy variados, y como no necesita apenas riegos puede ser un buen regalo para aquellas personas que no disponen de mucho tiempo para atender sus macetas pero que buscan una que además tenga un valor ornamental alto.
Es incluso ideal para cultivar en la entrada de la casa, en una habitación en la que haya mucha luz. Por eso, es una suculenta que, con toda probabilidad, podrás mantener durante varios años.

Imagen – Flickr/fotoculus
La Euphorbia milii es una planta apta para principiantes. Tolera las altas temperaturas y no le perjudica demasiado el frío (pero sí las heladas). Sepamos a continuación cómo se cuida:
La corona de espinas es un arbusto que se ha de tener en una exposición soleada. Si eso no es posible, hay que ubicarlo en un lugar en el que haya mucha claridad, cuanta más mejor. Eso sí, esa luz ha de ser siempre natural.
En el caso de que queramos cultivarla en interior, la colocaremos cerca de una ventana orientada al este, que es por donde sale el sol. Además, a diario tenemos que rotar la maceta, ya que de lo contrario algunos tallos tenderán a crecer más que los otros.

Hay que regar a la Euphorbia milii únicamente cuando la tierra esté seca. Teme el exceso de humedad, por eso si tenemos dudas sobre el riego lo mejor que podemos hacer es comprobar si el sustrato necesita agua o no. Hay varias formas de hacerlo: con un medidor digital, con un palo, o incluso pesando la maceta antes y después del riego.
Por lo general, se ha de regar cada 3 o 4 días durante el verano, que es cuando hace más calor y, también, cuando la tierra permanece húmeda menos tiempo. En primavera, otoño y especialmente en invierno la frecuencia de riego será más baja; de hecho, si las temperaturas bajan de los 10ºC habrá que regar muy poco, cada diez o quince días.

Imagen – Flickr/Dinesh Valke
La Euphorbia milii se multiplica por esquejes en primavera. Se ha de hacer un corte limpio, e impregnar la base del tallo con hormonas de enraizamiento en polvo. Después, de planta en una maceta de unos 7 u 8 centímetros de diámetro con una mezcla a partes iguales de turba y perlita, o bien con sustrato para suculentas. Por último, se riega y se deja en un lugar luminoso.
Hay que ir regando una o dos veces a la semana para que así el esqueje no se deshidrate. Enraizará al cabo de una o dos semanas.
La corona de espinas puede cultivarse en el exterior durante todo el año siempre que las temperaturas se mantengan entre los 40ºC de máxima y los -2ºC. Estas heladas tienen que ser puntuales, y de corta duración.
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