
Tradicionalmente asociamos los crisantemos al Día de todos los Santos. Pero los crisantemos van más allá del 1 de Noviembre. Son una planta ideal por su versatilidad, belleza y durabilidad. Hoy te contamos cuidados de los crisantemos, una flor que es mucho más que un símbolo funerario.
“En Japón el crisantemo es la flor oficial y en Estados Unidos, la flor es considerada como positiva y significa alegría. En la ciudad de Chicago es la flor oficial desde 1.961.
Mientras que, en España, está asociada a la festividad del Día de todos los Santos y los difuntos.

Una de las clases más conocida, es el tipo margarita. Es de la familia de las compuestas, este tipo de crisantemo se puede comprar en cualquier época del año. Es una planta de fácil cuidado, que crece en casi cualquier tipo de tierra, mientras que tenga buena iluminación. 
Esta variedad, tiene una flor muy grande compuesta. Lo más característico, es el tamaño de su flor, que está compuesta por un montón de pétalos. En el Reino Unido, son amantes a esta variedad de crisantemos, y es uno de los pocos países que no lo relacionan con los difuntos.
Esta planta procede de Marruecos, y tiene flores simples muy parecidas a las margaritas. Posee dos o tres colores. Una característica particular, es que sus brotes tiernos pueden comerse cocidos o crudos como verduras.

Procede de Asia, donde crece como hierva abundante en cualquier sitio. Se caracteriza por tener flores bellas, y en algunos casos, se producen flores dobles. Es muy apropiada para cultivar en el interior de la casa. De acuerdo a algunos científicos puede tener propiedades medicinales.
Conocida también como pajaritos, proviene del Mediterráneo. Tiene hojas de color verde muy claro y flores solitarias parecidas a las margaritas. Las flores externas son comestibles en ensaladas, son conocidos en la cocina oriental como shungiku o rebotes shop suey.
La corona del rey, proviene del este del Mediterráneo, y del norte de África. Sus flores pueden medir entre cuatro y seis centímetros de diámetro. Su nombre se debe, a que la flor asemeja a una corona.

