En el artículo de hoy voy a daros unos consejos sobre cómo cultivar, de una forma fácil, tu propio limonero en maceta cubriendo todas sus necesidades. El limonero se encuentra entre los frutales más populares y no solo porque es un árbol muy bonito, sino porque puede llegar a dar limones, los cuales utilizaremos para una infinidad de cosas. Si queréis aprender a cuidarlo os invito a seguir leyendo.
Variedad
La primera cuestión a tener en cuenta es la variedad que os gustaría cultivar. Si conocéis algún centro de jardinería especializado o vivero podéis acudir y preguntar por la variedad más recomendada para vuestro clima, con esto evitareéis muchísimos dolores de cabeza, ya que ese ejemplar estará muy bien adaptado.
Tipo de maceta
Personalmente, y bajo mi experiencia, recomiendo encarecidamente que utilicéis macetas de barro porque con estas evitaremos problemas de sequedad y plagas. Además, cuanto mayor pueda ser la maceta mejor, en el fondo de esta colocaremos unas piedras para ayudar a drenar el exceso de agua y que, de esta manera, no se pudra la raíz. La tierra tiene que ser rica en materia orgánica y es importante evitar tierras arcillosas con problemas de drenaje.
La temperatura ideal del limonero se encuentra entre 18 y 20ºC, de hecho, este frutal es uno de los más sensibles a las heladas, llegando incluso a morir puesto que no tolera bien temperaturas inferiores a 7ºC. En cuanto a riegos le gusta la humedad, sin embargo, se deben evitar los charcos, por lo que evitaremos el exceso de agua. En caso de duda es mejor que le falte un poco a que le sobre aunque normalmente, bastará con un riego por semana el cual aumentaremos en épocas más calurosas como verano.
Abonado
Una forma de detectar que necesita más nutrientes nuestro arbolito es ver sus hojas, si estas se ponen amarillas o se retuercen suele ser un síntoma de carencias nutricionales. El abonado se le aplicará tres veces al año, en primavera, verano y otoño. Si disponemos de abonos orgánicos mucho mejor pues ,desde mi punto de vista, no existe mejor abono porque, no solo contienen todos los nutrientes necesarios, sino que mejoran la estructura del suelo y se absorven mejor.