Hablar de azalea o rododendro es mencionar más de 1000 especies que pertenecen al bastísimo género Rhododendron. De hecho, tan grande que tiene que dividirse en subgéneros que clasifican a su vez un gran número de plantas.
Sin embargo, en lo que respecta este género hablamos de un grupo de arbustos y pequeños árboles ornamentales ideales para cultivar en el jardín. Una de las especies de azaleas más conocido es Azalea japonica pero existen muchísimas más que podrás elegir en función de su porte y, especialmente, el color de su floración.
Y es que, en lo que más destaca los rododendros es en la belleza de su floración. Un porte arbustivo que se adapta a todo tipo de paisajes, vallas, caminos y para formar setos, ya que admiten muy bien la poda. El género está extendido por todo el mundo, predominando variedades específicas en Europa, América y Asia. Muchos de ellos son híbridos ornamentales que tienen mucha acogida en viveros y tiendas especializadas.
En este artículo hacemos una guía completa sobre el mundo de la azalea o rododendro y sus principales cuidados en el jardín.
Y es que cuando hablamos de rododendros o azaleas, en realidad hablamos de lo mismo. Son dos formas distintas y populares de definir el mismo género. En general, las especies se clasifican de esta manera, aunque habría que introducirse dentro de cada subespecie para conocer realmente su nombre científico.
En general, hablamos de especies de arbustos de mediado porte, donde encontramos variedades más rastreras que no superan los 75 cm de altura y otras que su tamaño supera los 2 metros. Sin embargo, con la poda podemos controlar muy buen su crecimiento y definir el objetivo ornamental que queremos de este tipo de planta.
Hojas
Los rododendros presentan hojas carnosas, habitualmente de color verde oscuro, con una longitud pequeña de hoja. Su comportamiento varía dependiendo de la variedad. Algunas son perennes, conservando la hoja durante todo el año, cultivadas en entornos más cálidos y, otras, pierden sus hojas y son de hoja caduca.
Flores
Lo más característico de la azalea es el gran volumen de flores que produce. Son bastante grandes, colores muy atractivos y situadas en las axilas de las hojas. La floración se produce en primavera, aunque dependerá de la subvariedad plantada que se adelante o atrase según la climatología y precocidad.
Pararnos a comentar cada una de las variedades del género Rhododendron sería una auténtica locura, ya que tendríamos que especificar las más de 1.000 especies existentes. Sin embargo, lo que si vamos a hacer es mencionar las variedades más conocidas y valoradas ornamentalmente.
El gran pero de las azaleas es que las hojas y las flores contienen una toxina denominada grayanotoxina, por lo que se debe mantener alejada de niños y mascotas. El polen recolectado por abejas para la producción de miel puede ser tóxico cuando se ingiere, por lo que se tiende a evitar el cultivo de este arbusto cuando se trabaja con polinizadores y producción de miel.
El cultivo de azaleas está extendido en todo el mundo pero, generalmente, se cultivan en zonas con cierta humedad ambiental, e incluso en zonas boscosas o alta montaña. Por tanto, la zona óptima en nuestro jardín es un entorno de semi-sombra, al abrigo de otros árboles, casas o vallas, pero con luz natural.
Su temperatura óptima es ligeramente fría, entre 10 ºC y 20 ºC. Para evitar daños en la floración es recomendable que no se encuentre cultivada a pleno Sol.
Cultivo en macetas
El rododendro se adapta perfectamente al cultivo en macetas, eligiendo variedades híbridas de porte pequeño y gran floración. Si la cultivamos en el interior de casa, las ubicaremos en un entorno luminoso, sin Sol directo y bien ventilado.
En primavera y verano es recomendable realizar aplicaciones foliares con agua destilada para aumentar la humedad ambiental, especialmente en el interior de casa.
Una condición muy importante para cultivar la azalea es asegurar un suelo ácido. De lo contrario, podrá mostrar cierta clorosis en el follaje y no se desarrollará de forma óptima. Un pH óptimo para el rododendro es entre 5 y 6,5.
Para mejorar la estructura de suelo y dicho pH, especialmente en suelos silíceos o alcalinos, es incorporar turba rubia ácida o acículas de pino como mulching alrededor del tallo principal.
Vegetan bien en suelos ácidos, produciendo numerosos racimos de grandes flores en forma de trompeta y lustrosas hojas ovaladas. La mayoría florecen durante un corto periodo de tiempo anualmente, pero durante ese breve tiempo se convierten en un asombroso despliegue de color. Las flores requieren polinización por zumbido.
Sustrato para azaleas
Si la cultivamos en macetas, buscaremos un sustrato fértil (turba o compost) pero de carácter ácido. Podemos mezclar con un 20-30% de material inerte como arena o utilizar fibra de coco para añadir mayor esponjosidad a la mezcla.
Riegos continuos y manteniendo de forma constante la humedad en el sustrato. En el caso de que aportemos aguas muy duras, con pH altos, es recomendable introducir junto con ella abonos ácidos para tener un pH de agua final de 6.
Incorporar materia orgánica en otoño favorece la retención de humedad y también libera compuestos ácidos que mejoran la estructura del suelo y la producción de raíces del rododendro.
Es habitual instalar un sistema de riego automático por goteo para mantener una línea de azaleas en forma de seto o arbustos poco separados, colocando un emisor por planta de 4 L/h.
Riego para macetas
Seguiremos las mismas recomendaciones que los rododendros cultivados en el jardín. En este caso, la frecuencia de riego la marca mantener el sustrato siempre humedecido, como en capacidad de campo.
Asegúrate de tener agujeros suficientes en la base de la maceta para drenar bien el agua sobrante y evitar generar pudrición en las raíces. Como cantidad de riego recomendada y según el tipo de sustrato comentado, debes regar con un 30% del volumen de la maceta, drenando un 10-20%.
Para mantener una floración espectacular durante toda la primavera y verano, además de aportar anualmente materia orgánica o compost, es recomendable usar fertilizantes de carácter ácido pero que completen las necesidades de nitrógeno, fósforo, potasio y micronutrientes.
La recomendación principal para la azalea es fertilizantes para plantas ácidas. Si ya dispones de un suelo ácido, puedes utilizar abono sólido granulado, de fácil incorporación al suelo y liberación lenta. Se incorpora en torno a 100 gramos por planta y se repite 2 veces durante el verano.
La forma más habitual de conseguir nuevas plantas a partir de un arbusto es mediante esquejes. A inicio de verano buscaremos esquejes semi leñosos de producción reciente, cortaremos 10-15 cm desde la parte superior y limpiaremos la base de hojas. El corte es recomendable hacerlo en diagonal, ya que aumentas la superficie de contacto para incrementar la producción de raíces.
Es recomendable empapar la base de hormonas enraizantes o bioestimulantes basados en algas antes de plantar. Colocaremos el esqueje en una maceta 50% sustrato universal y 50% fibra de coco, manteniendo la humedad de forma constante hasta que veamos que se forman nuevas hojas, señal de que se han producido suficientes raíces.
Las variedades arbustivas de azalaea admiten muy bien la poda, que realizaremos posterior a la floración. Durante ella, limítate a eliminar las flores marchitas y a hacer pequeños recortes, pero evitando tocar mucho los botones flores que son los que determinarán la floración de la siguiente campaña.
Los arbustos de flor son habituales en jardines, y esto hace que haya bastantes insectos atraídos por el néctar y la savia que producen.
Plagas
Enfermedades
Las principales enfermedades del rododendro o azaleas están relacionadas con los hongos y situaciones de alta humedad en el ambiente y en el suelo (falta de drenaje).
Más información sobre enfermedades. hgic.clemson.edu
Problemas