
Solemos pensar que abonar en invierno es algo casi que imposible. Sin embargo, las plantas en invierno están en periodo de latencia y bajan al mínimo sus funciones vitales para llevar mejor esta época del año tan adversa. Algunas pierden las hojas y otras, sin embargo, las conservan. Ambas fórmulas son medidas de defensa y protección. A pesar de ello, las plantas requieren nutrientes en esta época, así como disponer de los alimentos necesarios para cuando la savia vuelva a circular y llegue la primavera. Cuando nosotros vemos la brotación y floración del arranque de actividad primaveral, mucho antes se han desencadenado otros procesos no visibles en las raíces y el interior de las plantas.
Por esto, abonar en el invierno es sumamente importante, por ende, no debemos olvidarnos del cuidado y conservación de las plantas. Una labor fundamental es el abonado orgánico, que se realiza en época de reposo porque es tan fuerte que podría quemar las raíces de las plantas si se llevara a cabo en primavera o en verano.
Es imprescindible utilizar el método de abono adecuado, pues no todos los abonos son eficaces en esta época del año. Estos consejos nos pueden ser muy útiles para hacer este trabajo de un modo completo y correcto.

El abono tiene que dar calor a la planta (así se minimizarán los daños por heladas) y ser complejo, es decir, ha de incluir los macronutrientes esenciales (NPK), además de otros micronutrientes (Mg, Ca, Fe, etc). También ha de enriquecer el suelo de materia orgánica, esencial para las reacciones químicas que se dan en los distintos procesos vitales de las plantas.
Sin entrar en los complicados procesos de mineralización y humificación, cabe destacar que con los abonos orgánicos conseguimos:
Descartaremos, por tanto, los abonos químicos de rápida liberación. Por su parte, los de lenta liberación no contienen materia orgánica, así que el mejor producto a emplear en invierno son los abonos orgánicos. Los más clásicos son:


También existen otros productos derivados de la ganadería y similares, como gallinaza o purines, que tienen el inconveniente de que no están tratados y son muy fuertes y repletos de sustancias extrañas (semillas, patógenos). Si no se aplican con precaución, pueden ocasionar daños a las plantas.
A nivel doméstico y particular, desde Arte y Paisajes Urbanos, comercializamos y recomendamos un abono orgánico realizado a partir de humus de origen natural y controlado, exento de malas hierbas, alto en materia orgánica (>75%) y rico en nutrientes y macronutrientes. Además no tiene mal olor, se extiende muy fácilmente, de sencilla manipulación (se comercializa en sacos de 80 litros) y está limpio de semillas de malas hierbas.
Con la colaboración de Arte.