
Estas dos situaciones hacen muy importante el ahorrar el agua en el riego, ya que frecuentemente los aportes a los jardines suponen un porcentaje realmente excesivo.
En estas líneas vamos a descubrir trucos y consejos para ahorrar el agua en el riego en nuestras labores de jardinería. El esfuerzo y la concienciación de todos es imprescindible para reducir los efectos de la sequía.
Se puede ahorrar agua desde el principio, aún antes de haber realizado nuestro jardín. ¿Cómo? Eligiendo las plantas autóctonas de la zona, todas ellas cumplen las siguientes características:
Totalmente adaptadas al clima y al suelo. Necesidades nutricionales e hídricas mínimas. Muy agradecidas respecto a la floración y desarrollo.
También conseguiremos minimizar el gasto planificando nuestro rincón verde con la superficie mínima de césped, ya que éste requiere mayores aportes de agua para su mantenimiento.

(Imagen/ Flickr - corteza de pino: Jardines Echarri)
Cuando proyectemos nuestro jardín o nos lo planifique una empresa de jardinería profesional, hemos de indicarles que no queremos mucho césped. La experiencia de Arte y Paisajes Urbanos S.L. nos dice que hay múltiples soluciones tan decorativas o más que el césped.
Cubrir el suelo con materiales orgánicos (corteza de pino, tapices con plantas rastreras como la hiedra, Hedera helix, vinca, Vinca minor o Vinca mayor, hipericum, Hypericum calcicum, Juniperus horizontalis, etc.) o inertes, que cada vez disponen de más variedades, texturas y colores (gravillas de colores, por ejemplo). Con ello estaremos ahorrando agua durante toda la vida del jardín.
La xerojardinería (técnica de jardinería que consiste en el uso racional de las plantas por sus necesidades hídricas y el empleo de técnicas y materiales encaminados al ahorro) puede ser la solución si queremos un jardín bonito, pero que gaste poco.
En todo caso, el riego automático bien planificado nos va a hacer derrochar menos respecto a la tradicional manguera.

(Imagen/ Flickr: Miguel. (respenda))
En cuanto a los consejos para gastar menos, aquí van unos cuantos: cada uno puede llevarlos a cabo en la medida de sus posibilidades. Hay que tener en cuenta que, aunque parezcan muy simples, al final del año nos pueden suponer un ahorro considerable de litros de agua que no se han gastado o perdido, ahorro de tiempo y cómo no, de dinero.
1. Evitar el riego en las horas de más calor, las perdidas son mayores por evaporación. Sin embargo, por la noche las plantas y el suelo retienen más la humedad.
