Y no sólo por sus cualidades terapéuticas y antioxidantes. El ajo o allium sativum de la familia de las liliáceas, tiene propiedades antisépticas, fungicidas, bactericidas y depurativas, gracias a su compuesto de alicina, que actúa contra numerosos virus y bacterias. Pero además es agradecido por su facilidad de cultivo y, por supuesto, por su estimada presencia en nuestra dieta mediterránea. Ver imagen
Siembra
El ajo, que procede de Asia, es una de las pocas especies que emplean el método de reproducción asexual, por dientes. Se realiza mediante los bulbos que forman las cabeza. Esta se desgrana y, sin pelar, se entierran los dientes en hileras con la parte puntiaguda hacia arriba, dejando unos 20/30 centímetros entre los dientes. Decir, que las hojas (el tallo) alcanzan hasta 30 cm de longitud y las raíces llegan a tener 50 cm de profundidad. Es curioso, sembramos un diente y nos sale una cabeza.
Punta del ajo hacia arriba


Distancia entre ajos en hilera

Se utiliza la ceniza para conseguir un suelo óptimo
Se riegan una vez plantados los bulbos, pero a partir de ese momento no debemos volver a regarlos, a no ser que la zona y el clima lo requieran. Ya he visto muchas cosechas de ajos echarse a perder por el exceso de agua y por mullir demasiado la tierra. Es conveniente quitar las malas hierbas para que no ahoguen las hojas incipientes, para ello se escarda a menudo, pero sin profundizar demasiado.
Además, debemos tener en cuenta el tiempo que el bulbo está en la tierra. Si lo dejamos mucho enterrado, el ajo se convierte en macho, como dicen los del campo “se machean”, el tallo comienza a tirar del fruto, como ocurre con las cebollas, y la cabeza se queda más pequeña. Si el ajo se hace macho, ya no vale para la siembra. Se asocia bien con los cultivos de fresas, remolacha, patata, lechugas, tomate e hinojo y mal con las leguminosas. Conviene rotar su siembra cada dos años. Su tiempo de maduración es de aproximadamente 6 meses, “Por San Pedro (29/6), saca el ajo, y siembra el puerro. “
Para su recolección, no conviene tirar del tallo. Es preferible ahuecar la tierra con la azada y extraer a continuación las cabezas, las cuales se ponen a la sombra para que se sequen. Posteriormente se cuelgan en ristras. 
Ajos recogidos en junio
Seguiremos en 2015 con esta gratificante tarea