
Además, es valorado por la belleza de su flor, de la cual surge el fruto. La cereza es un fruto globoso y carnoso de color rojo.
Este frutal es del tipo denominado de carozo, que requiere del frío invernal para romper su receso.

Se pueden distinguir cuatro clases diferentes de cerezas.
La primera de ellas es las guinda, de pulpa tierna, de un tono colorado y de un sabor dulce. Se suele utilizar para realizar compotas, así como de fruto de mesa o para elaborar algunos tipos de bebidas alcohólicas.

(Imagen/ Flickr: t-mizo)
El segundo es la denominada gordal, que se caracteriza por ser roja, amarilla o negra. Su pulpa es firme y crujiente, aunque no proporciona apenas zumo. Se suele utilizar para consumir como postre.
En tercer lugar, hay que mencionar las cerezas inglesas, de un rojo intenso y oscuro. De todas las utilizadas para la mesa, ésta es la más sabrosa.
Por último, están las denominadas cerezas de cabillo corto, globulosas. Su color es casi marrón y la pulpa proporciona un sabor amargo. Se emplean, sobre todo, en la repostería y para elaborar aguardiente.

(Imagen/ Flickr: t-mizo)
En estos casos, no siempre se logra obtener una adecuada polinización cruzada, por el desfase que se produce entre la floración de las distintas variedades.

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Asimismo, se suele dar la brotación de forma anticipada, ayudada de los tratamientos con Dormex.
Este árbol frutal está distribuido por toda Europa, excepto en el extremo norte y este. En España, se encuentra en la zona oriental y meridional, sobre todo, en el Valle del Jerte en Cáceres, donde se calcula que hay un millón y medio de cerezos, otorgando al paisaje una increíble belleza.

(Imagen/ Flickr: t-mizo)
La principal característica de este frutal es su gran resistencia al frío, ya que puede soportar temperaturas de hasta -20 ºC.
Otro elemento de gran importancia para el mantenimiento y la buena producción del cerezo es la poda, que, junto con la fertilización y el riego, constituye el pilar básico de la salud del frutal.

La finalidad de esta tarea es la de conseguir la adecuada estructura del árbol, para regular la vegetación y la producción de éste.
Asimismo, se pretende favorecer la respuesta del cerezo frente al medio ambiente en el que se encuentra, sobre todo, en lo que a la luz se refiere.
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