

El espliego (Lavandula) procede originariamente de la región mediterránea. No obstante ya desde hace siglos también se cultiva en jardines más al norte en Europa.
En los campos de Francia casi nunca se encontrará la variedad auténtica, ya que allí se cultiva un híbrido que produce más aceite. Este híbrido se llama lavandin en lugar de lavande o lavanda (espliego común).

(Imagen/ Flickr: francisco.j.gonzalez)

En una ubicación demasiado oscura o cuando se aplica demasiado abono, la especie se vuelve lacia y se 'derrumba'. Ante todo en invierno el suelo no puede estar demasiado mojado.
Una tierra arcillosa compacta se puede drenar eventualmente con arena fina. Ten en cuenta que estos ejemplares soportan mucho mejor las heladas y la lluvia en un suelo pobre que en un arriate rico en sustancias nutritivas. (Si esto no fuera suficiente te proponemos algunos consejos y trucos contra las fuertes heladas).

(Imagen/ Flickr: jikatu)
El espliego se planta muchas veces alrededor o en la cercanía directa de rosales. El color malva combina muy bien con los tonos pastel de los rosales. Éstos son los que se aprovechan más de esta situación, puesto que el espliego espanta los pulgones. No obstante la gran necesidad de abono de las rosas no resulta nada ideal para la lavándula.

Esta especie, útil como tapizante y aromática, da un efecto mediterráneo si está ubicada al lado de otros ejemplares amantes de la sequía y del sol, como Pennisetum compressum o la falsa palmera (Yucca filamentosa), margaritas blancas (Leucantheum vulgare) y la gipsófila.
Variedades complementarias en los colores rosa y lila pueden ser los floxes, milenrama y claveles bajos. Sobre todo tiene extraordinaria belleza un jardín de macizos bordeados de espliego, y plantados con la lavatera con su desbordante floración.

Si prefieres tonos de azul y lila azulado, piensa entonces en las diversas variedades de allium, como A. Giganteum junto con A. Gladiator.
Por otra parte, también quedarán preciosos los lirios (aristados), en combinación con la floración naranja de la vellosilla (Hieracium aurantiacum) y el espliego.


Para cosechar el espliego, a primera hora de la mañana se cortan los tallos floridos hasta 10 cm. debajo de las florecillas. Éstos se cuelgan para que se sequen, en un lugar seco fuera del sol.
Aunque te dé pena cosechar las bonitas plantas olorosas y si vacilas en podarlas, también se recomienda cortar los tallos florales y las puntas de los tallos inmediatamente después de la floración. Así la planta podrá volver a crecer un poco antes de que empiece el invierno.

La poda principal tiene lugar a finales de marzo o principios de abril. Tan pronto como hayan pasado las heladas más crudas, se recorta aproximadamente la tercera parte de la planta. Procura que todavía quede algo de follaje en las ramas, porque si no la planta ya no brotará.