
El loto, que procede de Asia, posee un papel protagonista en la cultura, religión y mitología oriental. En India, donde se muestra como la planta más emblemática, es símbolo de pureza y prosperidad. Desde el continente asiático se trasladó a Egipto, donde su importancia quedaría reflejada en numerosas manifestaciones artísticas.

Nelumbo nucífera: el loto asiático, que se caracteriza por sus grandes hojas y flores, que habitualmente son de color blanco o rosado. Nelumbo lutea: su origen lo encontramos en Norteamérica. Sus flores en tonos amarillos son de un tamaño menor a las de la especie anterior.
Las flores, de diversos colores, hacen su aparición a finales de la primavera y podremos disfrutar de ellas hasta el término del verano. Durante el invierno las hojas también desaparecerán; en esta estación no hemos de preocuparnos en exceso por la resistencia de nuestra acuática, ya que soporta muy bien las bajas temperaturas.

Durante la época de floración añadiremos abono de lenta liberación al substrato de forma periódica, más o menos una vez al mes, para garantizar un crecimiento adecuado. Además, eliminaremos los tallos y hojas muertas de la planta.

Asimismo, es importante mantener el agua a una temperatura de unos 20 ºC y con un sistema de filtración adecuado. También hemos de revisar de forma periódica la dureza del líquido así como su pH.
Con estos sencillos cuidados los lotos gozarán de una salud inmejorable en un entorno que guarda el equilibrio adecuado. En combinación con otras acuáticas, como los nenúfares, dispondremos del complemento perfecto para nuestro jardín.