El tomillo

Las investigaciones científicas han demostrado que el tomillo posee una función antiséptica que puede matar bacterias en 40 segundos. Los egipcios ya lo sabían y, por eso, utilizaban el tomillo para embalsamar sus difuntos. Por su parte, los antiguos griegos quemaban esta hierba como incienso. De ahí la palabra griega thymon, que significa quemar. Los romanos asociaban el tomillo con la fuerza y el coraje y, por ello, los militares tomaban un baño de tomillo antes de partir al campo de batalla. Esa superstición se ha mantenido en pie durante mucho tiempo y, por ejemplo en la Edad Media, las mujeres bordaban tomillo en los emblemas de sus caballeros.
Cómo es

En cuanto a sus componentes, hay que destacar el amplio abanico de elementos activos que la conforman. Desde aminoácidos localizados en la planta tales como la valina o la isoleucina hasta aceites esenciales como el cineol o el timol, este último considerado un potente antirreumático. Las hojas poseen además ácido ascórbico y minerales como el calcio o el magnesio. La planta contribuye asimismo con otros ácidos como el oleico o el plamítico, además de contener hierr
Una planta muy agradecida

En cuanto al frío, lo aguanta bien pero es importante que no sea abonada con productos que contengan demasiado nitrógeno. Para su reproducción también se acepta la división o el acodo; el mejor momento es la primavera. Si se elige el esqueje, éste es recomendable en la estación estival. Debe podarse anualmente.
El tomillo como especia

También se la valora como una hierba estimulante y fortaleciente, que se recomienda para problemas respiratorios, problemas de circulación o dificultades de digestión. Una infusión de esta hierba suaviza los dolores de cabeza, los estados nerviosos, la tos, la gripe y ayuda al organismo a combatir el acné.
Fuentes de información: Botanical-Online; Infojardín; Bakker.