
Imagen – Flickr/Booman Floral
El Epiphyllum anguliger es un cactus epífito endémico de México. Es una planta que alcanza una altura aproximada de 20 centímetros, con tallos lobulados y muy ramificados de hasta 30 centímetros de largo por hasta 5 centímetros de ancho. Estos son verdes, con la superficie lisa, y presentan areolas de las que pueden -no siempre pasa- brotar 1 o 2 cerdas blancas.

Imagen – Wikimedia/Zapyon
Se trata de una planta tropical, propia de los bosques de montaña donde vive en zonas un poco protegidas. Al ser epífita, la encontraremos creciendo en las ramas de otras plantas que son más grandes, como los árboles.
Las temperaturas se han de mantener entre los 10ºC de mínima y los 25ºC de máxima, aunque puede soportar valores más altos si está en un lugar resguardado del sol.
Como es un cactus epífito, es necesario que la tierra sea suelta y ligera para que el agua pueda absorberse lo más rápido posible. De hecho, si se cultiva en maceta lo ideal sería usar turba con perlita a partes iguales. Además, dicha maceta ha de tener agujeros en su base, puesto que si no los tuviera el agua se estancaría y las raíces se pudrirían.
Si se va a tener en el jardín, será igualmente importante que crezca en suelos bien drenados y fértiles, ya que si no lo fuera, acabaría teniendo problemas como consecuencia del exceso de humedad.
Regaremos un promedio de 2 veces a la semana durante el verano, dejando secar el sustrato entre riegos. El resto del año, dado que no crece al mismo ritmo, no necesitará que se riegue tanto, ya que además la tierra tarda más tiempo en secarse. Por consiguiente, regaremos una vez por semana o incluso menos, todo dependerá de nuestro clima.
Hay que utilizar agua de lluvia siempre que eso sea posible, y echar agua en la tierra hasta que se empape bien, del todo. Hay que evitar mojar los tallos del cactus puesto que podrían terminar pudriéndose.
Abonaremos al Epiphyllum anguliger durante los meses más cálidos del año. Te recomendamos usar abonos líquidos, pues tienen una eficacia más rápida. Pero también servirán los granulados o en polvo.
Tan pronto como vayas aplicárselo, lee la etiqueta para saber exactamente qué dosis has de echarle, y si se ha de disolver en agua antes o no. Un exceso de abono causaría quemaduras serias en las raíces, y los tallos se resentirían.

Imagen – Wikimedia/Stuart
Es un cactus resistente a plagas y enfermedades. Su principal enemigo son los caracoles y babosas, los cuales devoran los tallos de la planta como nosotros las golosinas. No dejan nada. Por ello, hay que usar molusquicidas como este (cuidado si hay animales domésticos, ya que es tóxico para ellos), o protegiéndolos con tela mosquitera o dentro de casa.
Pero si se riega en exceso, los hongos lo dañarán. Se volvería blando, incluso puede que se pudra; de ahí que sea necesario dejar que la tierra se seque. Y si se reblandece, o si aparece moho gris o blanquecino, cortar las partes afectadas y tratar con fungicida.
La temperatura más baja que soporta es de 10ºC.
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