
Todas las especies de animales y plantas pertenecen a lo que se conoce como familia. Si hablamos del reino vegetal, esta será botánica. Pues bien: de todas las familias que hay en el mundo de las suculentas, probablemente la que más importancia tiene, por tener especies preciosas y muy fáciles de cuidar, es la Crassulaceae.
Se estima que hay unas 1400 diferentes (sin contar con los cultivares e híbridos), que forman parte de 35 géneros. Y aunque se encuentran sobre todo por el hemisferio norte y en África meridional, diríamos que es (casi) imposible no tener alguna en cualquier colección de suculentas, de cualquier parte del mundo.
Las Crassulaceae, o crasuláceas, son plantas herbáceas, subarbustivas, arbóreas y, rara vez, acuáticas. La mayoría de las especies vive en regiones áridas o semiáridas, donde el agua es escasa y las temperaturas pueden ser muy altas. Debido a ello, las hojas se convierten en depósitos del preciado líquido, gracias a los cuales se mantienen con vida durante los tiempos más difíciles.
Estas plantas realizan la fotosíntesis de una manera diferente a como lo hacen, por ejemplo, los árboles o los arbustos que solemos ver en los jardines. Al vivir en zonas donde durante el día las temperaturas son muy altas, ahorrar agua es vital.
Los géneros de crasuláceas más importantes y populares son los siguientes:

Imagen – Wikimedia/Petar43

Los Aeonium son un género de plantas subarbustivas originarios de las Islas Canarias sobre todo, pero también de Madeira, Marruecos y de la parte oriental de África. Sus hojas son más o menos planas, de color verde o marronáceo, y suelen desarrollar un tallo de unos 30 centímetros de altura de media.
Hay 75 especies aceptadas, siendo la especie tipo Aeonium arboreum.

Imagen – Wikimedia/JMK

El género de las Crassula se encuentra representado en muchas partes del mundo, pero las variedades que más se cultivan son de Sudáfrica. Pueden alcanzar una altura de 20 centímetros, o de hasta 2,5 metros. Las hojas son carnosas, perennes o caducas, y las flores se agrupan en inflorescencias.
Hay un total de 620 especies. De estas, unas de las más populares son la Crassula ovata y Crassula arborescens.

El género de las Echeveria es uno de los favoritos, por lo que he podido ir comprobando participando en foros de plantas, así como en grupos de Facebook de suculentas. Son herbáceas que viven en el suroeste de Estados Unidos, México, Centroamérica y el norte de Sudamérica. Las hojas son carnosas, algo redondeadas, y de colores diversos (verdosos, azulados, rosados). Del centro de cada roseta brota un tallo floral, también carnoso, con flores hermafroditas de color rojo, naranja, amarillo, blanco, verde o rosa.
Se estima que hay 393 especies, siendo la especie tipo Echeveria coccinea. Para cultivar en una terraza, recomendamos Echeveria elegans, Echeveria laui y/o Echeveria subrigida.

Imagen – Wikimedia/Forest & Kim Starr

El género de los Sedum se compone de plantas anuales o perennes que viven en las regiones templadas o incluso frías de alrededor del mundo. Las hojas son carnosas, planas o cilíndricas, de colores diversos. Las flores son hermafroditas, normalmente de color amarillo.
Hay unas 400 especies aceptadas, como el Sedum acre o el Sedum album.

Terminamos con el género Sempervivum. Es originario de Europa occidental, y crece formando rosetas de hojas carnosas, más o menos triangulares, de color verdoso. Las flores se agrupan en inflorescencias y son amarillas, rojizas o rosadas dependiendo de la variedad. Tras la floración, esa roseta se muere.
Hay unas 30 especies, de las que destacamos Sempervivum arachnoideum y Sempervivum tectorum.
¿Qué te parecen las plantas de la familia Crassulaceae?