Si queremos que la tierra de nuestro Huerto mantenga la fertilidad conviene aportar nutrientes para enriquecerla.
Uno de los productos ideales para esta tarea es el compost casero que hemos tenido madurando durante meses en nuestro compostador.


Restos sin descomponer en la pila de compost.
Todos los restos de materia orgánica de la temporada pasada que no haya terminado de descomponer bien la podemos utilizar para la base o cama para iniciar una nueva pila de compost.
Estos restos gruesos (restos de plantas grandes o ramas secas) ayudan a que la mezcla no se apelmace y circule bien el oxígeno.

Aspecto de compost maduro.
Abonar y fertilizar.
Como ya hemos dicho el compost casero es un excelente material para abonar y fertilizar la tierra.
Para ello simplemente debemos repartir la mezcla por todos los rincones de nuestro Huerto o jardín y luego mezclar y remover con la tierra.
Al aplicar el compost en la tierra, estamos modificando la estructura del suelo para optimizarlo y mejorarlo. Esto se consigue con la parte que actúa como abono, mientra que la parte que actúa como fertilizante es más para momentos puntuales en los que buscamos ofrecer a las plantas los nutrientes que necesitan.
Por este motivo los abonos se suelen echar cuando la tierra se prepara antes de cultivar y los fertilizantes se echan a lo largo del proceso de cultivo.

Compost una vez añadido en el Huerto.
Vídeo aplicación de compost en el Huerto: