
Si hay una especie de euforbia que sea muy, muy popular en todo el mundo , cultivándose tanto en los jardines como dentro de los hogares, esa es sin duda la Euphorbia pulcherrima, más conocida como flor de pascua.
Es una planta que no solemos encontrar en los viveros de suculentas, ya que la hemos convertido en símbolo de la navidad y por consiguiente, la etiquetamos a menudo como planta de interior, pero lo cierto es que está preciosa incluso en un jardín de cactus.

Se trata de un arbusto o arbolito caducifolio nativo de México y América Central que recibe los nombres comunes de flor de nochebuena, flor de navidad, poinsetia o flor de pascua, y por el científico Euphorbia pulcherrima. Crece hasta alcanzar una altura de 4 metros, con una copa poco ramificada formada por tallos huecos llenos de una sustancia blanca: látex, el cual irrita la piel.
Las hojas son lanceoladas o con forma ovado-elíptica, con el margen entero o algo dentado, y de color verde. Las flores se agrupan en inflorescencias que están formadas por una flor femenina sin pétalos ni sépalos, rodeada por flores masculinas que brotan de una estructura que aparente ser una única flor pero en realidad son varias llamada ciato. Estas inflorescencias están rodeadas por brácteas, es decir, por hojas modificadas, de color rojo, amarillo, o variegado.
Si quieres tener un ejemplar, te recomendamos proporcionarle los siguientes cuidados:
La Euphorbia pulcherrima es una planta que prefiere estar en el exterior, en semisombra. Sin embargo, si los inviernos son fríos y con heladas ha de estar dentro de la vivienda durante esa estación, siempre lejos de las corrientes de aire y en una habitación luminosa.
La poinsettia o flor de pascua es una planta que hay que regar de vez en cuando. Los encharcamientos la perjudican, pero también lo hace la sequía, es por eso por lo que para evitar problemas te aconsejamos lo siguiente:
Desde comienzos de primavera hasta verano es interesante abonarla con guano (líquido) siguiendo las indicaciones especificadas en el envase. En otoño e invierno puedes echarle una vez por semana una cucharada pequeña de nitrofoska azul; de este modo lograrás que sus raíces se mantengan algo más calientes, por lo que les será más fácil superar el invierno. Este truco es especialmente útil cuando se cultiva en el exterior, en zonas donde, si bien el clima es suave, puede haber alguna helada débil de hasta los -2ºC.
Es vulnerable a la araña roja, cochinillas, pulgones, mosca blanca y trips. Por fortuna es una planta relativamente pequeña, por lo que puedes quitárselas con un pincel empapado en alcohol de farmacia.
Si está muy extendida, puedes usar tierra de diatomeas o jabón potásico.

Si se riega en exceso o el ambiente es muy húmedo, puede verse afectada por hongos, como la roya, la botritis y el Pythium. Hay que controlar los riegos, y en caso de que ya haya signos de pudrición, cortar y tratar con fungicida.
Los problemas más comunes son:
La flor de pascua se multiplica por esquejes en primavera, siguiendo este paso a paso:
Ahora solo te quedará ponerlo en el exterior, en semisombra, y mantener el sustrato húmedo pero sin encharcar.
En primavera, cuando el riesgo de heladas haya pasado.
Resiste heladas de hasta los -2ºC, pero las plantas de vivero son muy delicadas, lo cual hace que el primer año sea el más complicado.
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