

Imagen – Wikimedia/Jean-Pol GRANDMONT // Este ejemplar está en Houyet (Bélgica).
El fresno común se usa como árbol de jardín. No solo tiene valor ornamental, sino que también proporciona sombra, además de poder servir de refugio o de lugar de descanso para algunos animales, como pájaros o insectos.
Pero también tiene otros usos, que son:

Imagen – Wikimedia/Willow
Es un árbol que se debe tener en el exterior, en una exposición soleada, y no solo eso, si no que además es recomendable plantarlo en el suelo cuanto antes. Y es que hablamos de una planta que puede hacerse muy grande. En maceta su crecimiento se ve limitado por la falta de espacio; es más, no sería de extrañar que llegase a romperla a medida que creciera, pues sus raíces son fuertes.
Asimismo, se ha de plantar lo más lejos posible de tuberías y de suelos pavimentados, siendo la distancia mínima de 10 metros.
La tierra que necesita el fresno común es fértil, es decir, rica en materia orgánica. Asimismo, no tiene que encharcarse con facilidad, pues a las raíces no les gusta estar en contacto permanente con el agua.
Para los semilleros y plantas jóvenes en maceta, se puede plantar con sustrato de cultivo universal solo, o mejor si está mezclado con un 30% de perlita. Puedes comprarlo aquí.
Por lo general, se ha de regar con frecuencia en climas cálidos y secos, y menos seguido si por el contrario las lluvias son abundantes. No resiste la sequía, así que es conveniente echarle agua hasta que toda la tierra quede empapada.
Con el fin de aprovechar al máximo el agua, se aconseja hacer un alcorque -con tierra del jardín por ejemplo- de unos 4 o 5 centímetros de alto alrededor del árbol. Así, cada vez que se riegue, el agua permanecerá dentro de este alcorque, hasta que sea absorbida por el suelo y llegue, de este modo, a las raíces.
Puedes abonar a tu fresno durante la primavera y el verano, una vez cada 15 o 30 días. Para tal fin puedes usar abonos de origen orgánico, como el estiércol o el guano de murciélago por ejemplo. Así crecerá con una mejor salud, y algo más rápido de lo que lo haría si no se abonara.
El Fraxinus excelsior es un árbol que, si está en maceta, dado que crece rápido necesitará una más grande cada 1 o 2 años. Para asegurarnos, debemos comprobar a final de año si se le salen las raíces por los agujeros de la misma, ya que si lo hacen tendremos que trasplantarlo en primavera.
Aún así, repito, lo mejor es plantarlo en el suelo cuanto antes, también en primavera. Pero solo se hará si ha enraizado bien antes en la maceta, y si está sano.

Imagen – Wikimedia/Pleple2000
Su cultivo es adecuado en las regiones de clima templado, con veranos suaves, y sin períodos de sequía. Resiste las heladas de hasta los -20ºC. Por experiencia te puedo decir que tolera las temperaturas de hasta 38ºC durante las olas de calor con una humedad altísima (80% o más) debido a la influencia del mar mediterráneo, y con heladas suaves de hasta los -2ºC, pero sufre mucho con la sequía. Por este motivo, no recomiendo tenerlo en la región mediterránea ni en otras con clima similar, a no ser que llueva con frecuencia.
¿Qué te parece el Fraxinus excelsior?