Nos encantan las plantas de flor tapizantes que se reproducen fácilmente y cubren grandes extensiones del jardín durante toda la primavera y verano. Todas estas características son propias de las plantas dimorfotecas (género Dimorphotheca), ofreciendo gran resistencia y rusticidad para no tener muchos quebraderos de cabeza.
Estas plantas de flor se pueden cultivar tanto en el jardín mediterráneo como en macetas, cultivadas al exterior a pleno Sol. Su cultivo tiene muy pocos condicionantes, como el frío intenso.
Por lo demás, son perfectamente adaptables a muchos ambientes y emiten una floración espectacular de varias tonalidades en el periodo de primavera y verano.
En este artículo te aportamos una guía completa sobre el cultivo y las características principales del género de plantas dimorfotecas.
El género de plantas dimorfotecas está representado por la familia Asteraceae (asteráceas), que engloba un gran número de plantas herbáceas de flor, muchas de ellas de tipo perenne dado que se desarrollan en zonas de temperaturas cálidas.
Es el caso de la dimorfoteca o margarita del Cabo (Dimorphotheca ecklonis), como también es conocida. Su origen es africano, donde las mayores poblaciones las encontramos en Sudáfrica. Porte rústico, gran floración y especies resistentes perfectamente adaptadas a las zonas cálidas de Europa.
Una de las cosas que más llama la atención de las dimorfotecas es que se pueden hacer agrupaciones de diferentes tonalidades, consiguiendo colores violáceos, blanquecinos o rosados.
Su altura es escasa, no superando los 50 cm de altura, por lo que se pueden combinar con árboles o arbustos de mayor porte. Se adaptan muy bien a jardines de rocallas, bordes de caminos y cualquier paisaje tapizante.
Algunas de las características físicas de esta planta herbácea son las siguientes:
Nombres comunes: el nombre más común es el que refiere al género, dimorfoteca, aunque también hay otros conocidos como margarita del Cabo, caléndula del Cabo, matacabras o estrella polar.
Muchas asteráceas tienen su origen en zonas cálidas del continente africano. En este caso, las dimorfotecas provienen de África, donde tienen un comportamiento perenne y florecen durante más de 8 meses al año.
Este rango climático se puede exportar la zona sur de España, con temperaturas muy cálidas durante el verano e inviernos suaves. Además, se adapta muy bien a jardines costeros, donde las temperaturas son aun más suaves.
Dentro del género Dimorphotheca, encontramos 49 especies descritas de dimorfotecas. Sin embargo, actualmente solo se han aceptado 21 especies.
Vamos a comentar los principales puntos para cuidar estas plantas tapizantes de gran floración. Básicamente podemos resumir que tienen un comportamiento rústico y sus cuidados son muy sencillos.
Las dimorfotecas pueden cultivarse tanto en el jardín como en macetas. Para este último caso, los condicionantes no cambian mucho con respecto al jardín, pero aportamos el siguiente resumen:
Las dimorfotecas necesitan temperaturas cálidas durante casi todo el año. Sin embargo, son consideradas especies rústicas por lo que resisten fríos leves e incluso pequeñas heladas, siempre y cuando no tenga la parte más sensible de la planta, las flores.
El clima ideal en España es el mediterráneo, con inviernos suaves y veranos cálidos y húmedos. Bajo estas condiciones, se comporta como especie perenne, emitiendo una gran brotación y floración durante toda la primavera y verano.
Se pueden cultivar en el jardín a pleno Sol, necesitando gran iluminación y cuanta más luz mejor. De esta forma producirá más flores.
Zonas extremadamente cálidas con veranos muy calurosos, puedes buscar zonas más protegidas sin Sol directo, pero con buena iluminación.
Plantas rústicas que pueden desarrollarse en todo tipo de suelos. Necesitan drenaje adecuado y su desarrollo se potencia si aportamos materia orgánica o compost al suelo. Este aporte lo realizaremos antes de su trasplante o germinación, aportando más cantidad (2-3 kg/m2) a final del invierno.
Por preferencia, los suelos ligeros con mayor contenido en arenas son los perfectos, con un pH cercano al neutro (6,0-7,5).
El riego es una de las partes más importantes a la hora de cuidar las dimorfotecas. En general, no necesitan condiciones especialmente diferentes a cualquier otra tapizante floral.
Un programa recomendado prácticamente para todas las zonas cálidas sería el siguiente, también válido para cultivo en macetas:
Aumentaremos o reduciremos la cantidad en función del estado del sustrato. Cultivadas en el jardín, pueden regarse mediante aspersión, asegurando una buena cobertura de riego, o por goteo, no separando los emisores más de 30 cm para crear un bulbo húmedo constante en toda la superficie.
Las especies tapizantes como la dimorfoteca necesitan recuperar nutrientes durante el periodo de brotación, a partir de primavera.
Personalmente recomendamos jugar con fertilizantes minerales y abonos orgánicos, entre ellos, la materia orgánica.
El compost es un aporte ideal a finales de invierno, ya que además de aportar nutrientes mejora las condiciones de suelo y mejora la biología de suelo (algo cada vez más importante).
En cuanto a fertilizantes minerales, tenemos la opción de inyectarlos junto con el riego automático (goteo o aspersión). Buscaremos una fórmula equilibrada alta en nitrógeno y con micronutrientes.
Si no tenemos dispositivo de inyección de fertilizantes, recurriremos a abonos sólidos granulados de fácil aplicación. Una mezcla NPK 12-8-16 con micronutrientes es una fórmula general perfecta para especies tapizantes.
La multiplicación de las dimorfotecas está asegurada a partir de semillas. Fáciles de conseguir a partir de las flores marchitas a final de verano. Son pequeñas ovaladas, y tienen un gran poder de germinación.
Lo ideal es plantarlas a final de invierno, para que se produzca una buen germinación. Para ello, las podemos sembrar directamente en el jardín previamente regado, o bien adelantar su cultivo en macetas, haciendo el trasplante posteriormente.
Si mantenemos la humedad constante (y no nos pasamos), tardan entre 1 y 2 semanas en germinar. Para crear un jardín tapizante perfecto, las semillas se pueden separar una distancia entre 10 y 15 cm.
La poda o mantenimiento general de estas plantas perennes se basan en eliminar las flores marchitas. Con unas tijeras o incluso con las manos, vamos pinzando los tallos, de forma que fomentamos la brotación de los nuevos.
Tallos secos, dañados y flores en su fase final serán eliminadas durante todo el periodo estival.
Si tenemos una planta envejecida o con aspecto feo, lo mejor es realizar una poda drástica donde recortamos todos los tallos. La regeneración de tallos está garantizada.
Las plagas y enfermedades de las dimorfotecas son las habituales para plantas perennes de tipo herbáceo. Aunque no es común, puede sufrir ataques de pulgón en los brotes nuevos, y en época de calor y sequedad ambiental, puede verse afectada por araña roja, que causa puntos amarillos y clorosis general de las hojas.
Para tratar estas plagas podemos utilizar jabón potásico como fórmula universal, pero exigirá paciencia y repetir tratamientos cada 3-5 días hasta eliminar los insectos.
En cuanto a enfermedades, puede sufrir moho gris y hongos que afectan a la base o cuello de la planta, especialmente en condiciones de falta de drenaje y encharcamiento.
En caso de verse afectadas, podemos recurrir a fórmulas ecológicas cúpricas, como el oxicloruro de cobre o hidróxido de cobre.