
En todas las culturas con un alto grado de civilización, como en China, la India y Egipto, las hierbas ocupaban un lugar central para los médicos naturistas. En la Edad Antigua Hipócrates fue famoso por sus excelentes conocimientos botánicos. Los griegos y los romanos llamaban a las hierbas "medicinas verdes".
La extensa obra de Dioscórides les servía aquí de pauta. Este cirujano del ejército griego describió la acción medicinal de 600 plantas en la obra De Materia Médica, que durante siglos fue considerada como la doctrina en hierbas medicinales.
Después de la caída del Imperio Romano la medicina apenas se desarrolló en la Europa occidental.

(Imagen/ Flickr: vagueonthehow)
Los monasterios alejados tenían que valerse por sí mismos. Por eso se cultivaban verduras, hortalizas, hierbas y fruta, junto a especies colorantes y oleaginosas, variedades vegetales desinfectantes y hierbas para hacer cerveza amargas (como hiedra terrestre, milenrama, apio de montaña, arrayán brabántico, santónico y romero).
El cuidado de enfermos también solía ser una tarea de los monjes, que les daban a los pacientes sus remedios naturales. De esta manera, los conocimientos sobre las hierbas no se limitaron a los jardines conventuales, sino que también penetraban poco a poco en los alrededores.
Los aldeanos que no tenían dinero para comprar especies medicinales, las cultivaban ellos mismos. Los más adinerados las compraban y otras, las aromáticas, las usaban como ambientadores.
Cuando, más tarde, las autoridades municipales se hicieron cargo de los enfermos, los farmacéuticos empezaron a crear jardines de hierbas en las ciudades.

Sin embargo, algunas historias e ilustraciones fueron copiadas un tanto descuidadamente o empezaron a vivir su propia vida.
Así, por ejemplo, según diferentes libros de hierbas, aquél que desenterrara la raíz del manglar se moriría en el lugar mismo. A pesar de ello, estos manuales obtuvieron cada vez más estatus oficial y se usaron también como material de estudio para cirujanos.
Con el tiempo las guías de hierbas tuvieron mejores ilustraciones y la información se volvió cada vez más científica. Gracias a la invención de la imprenta, en el siglo XV, los conocimientos médicos se divulgaron cada vez más y alcanzaron a un grupo de lectores más amplio.

(Imagen/ Flickr: BioDivLibrary)
Finalmente las hierbas acabaron alojándose en el huerto, donde sobre todo las especies que se utilizan en la cocina siguieron siendo valoradas como condimentos.
Y, mientras tanto, al entrar en este nuevo milenio, se observa una fuerte tendencia a volver a aplicar las hierbas en el arriate ornamental.