
Los cactus del género Hylocereus se caracterizan por ser plantas de buen tamaño, además de por producir flores de una extraordinaria belleza. Aunque por desgracia estas son nocturnas, merece la pena desvelarse para contemplarlas, ya que además permanecen abiertas muy poco tiempo puesto que al amanecer se cierran.
Su mantenimiento es realmente sencillo. Por propia experiencia, te puedo decir que es uno de los cactus que mejor resiste la sequía. Y no te hablo de la sequía que dura días, si no de la que dura meses. En mi jardín hay uno y no se riega nunca, a pesar de que llueve relativamente poco (caen unos 350mm de precipitación al año). Por todo ello, los Hylocereus son ideales para los que buscan plantas fáciles.
Nuestros protagonistas son cactus autóctonos de México, América Central y de la parte septentrional de América del Sur que llegan a alcanzar una altura de hasta 10 metros. Desarrollan tallos con costillas en cuyos márgenes encontraremos areolas. De estas, a menudo brotan espinas más o menos cortas dependiendo de la especie, así como sus grandes flores perfumadas las cuales llegan a medir hasta 30 centímetros de diámetro.
Es difícil catalogarlas, puesto que hay muchísimas variedades, y por si fuera poco tienen muchas similitudes con los Selenicereus. Pero no te preocupes. A continuación hablaremos de las especies más conocidas:

Imagen – Wikimedia/David J. Stang

Imagen – Flickr/Andreas Kay

Imagen – Flickr/Andrew Kass

La pitahaya es un cactus nativo de América Central que crece como arbusto hemiepífito normalmente, aunque puede ser trepador si se le proporciona un soporte por el que trepar. Los tallos son verdes, y de sus areolas brotan flores blancas con tépalos de color verdoso. El fruto es una baya roja o amarilla que mide hasta 12 centímetros de diámetro.

Imagen – Wikimedia/Richard C. Hoyer, WINGS
Si quieres cultivar tus propios Hylocereus, a continuación explicaremos todo lo que has de saber para que crezcan con salud:
Son cactus que necesitan mucha luz, por lo que es aconsejable que se cultiven en el exterior. Solo sería mejor tenerlos en casa si en invierno se registran heladas, ya que estas les pueden causar muchos daños.
El riego tiene que ser más bien escaso. Aunque sean cactus tropicales, no dejan de ser plantas que almacenan agua en sus tallos, algo que les ayuda a superar las sequías que pueda haber en su hábitat natural. Por eso, si se cultivan en el jardín, hay que regar solo de vez en cuando.
Por supuesto, la situación es distinta si se tiene en una maceta. En este caso, se regará al menos una o dos veces por semana con el fin de que se mantuviera hidratado.
Como los Hylocereus producen frutos comestibles, es preferible abonarlos con abonos orgánicos antes que químicos, como por ejemplo el guano (en venta aquí) o el estiércol en primavera y verano. Así, se consigue además mejorar las propiedades de la tierra, o del sustrato dependiendo de si se cultiva en el jardín o en maceta.

Imagen – Wikimedia/Anne Jea.
Va a depender mucho de la especie, pero en general no se aconseja exponerlas a temperaturas por debajo de los 0 grados. El Hylocereus undatus sí puede aguantar hasta los -2ºC, siempre que esté un poco resguardado del viento y sean heladas puntuales.
Estas son plantas con un gran valor ornamental, que se se pueden cultivar en macetas o en los jardines. Como tienen porte arbustivo o rastrero dependiendo de si tienen o no soporte, quedan muy bien por ejemplo cubriendo celosías o muros.
Aunque claro, su uso más popular es sin duda el comestible. La pitahaya es rica en agua, y en minerales tan importantes como el hierro, el fósforo o el calcio, así como vitaminas B, C y E. Por eso, es ideal para saciar la sed pero también para aliviar los síntomas de algunas enfermedades, como la anemia.
Si quieres una planta, puedes conseguirla aquí.
Y tú, ¿tienes algún Hylocereus?