La capuchina, también conocida como llagas de cristo, espuela de galán o flor de la sangre, entre muchos otros. Es una planta perteneciente a la familia de las Tropaeolaceae de la que se pueden consumir tanto sus hojas como sus flores y que tiene una abundante floración. Hay multitud de variedades y por lo tanto sus flores pueden ser de diferentes colores. Es una planta rastrera que incluso puede ser trepadora si se le proporciona el soporto necesario para ello. En maceta se puede colocar en una zona elevada para que cuelgue.
Es una de las plantas más interesantes a la hora de cultivar en nuestra huerta por varios motivos. Las Capuchinas se cultivan principalmente como plantas ornamentales, pero en nuestro huerto, además de proporcionarnos unas bonitas flores, nos ayudará a mantener a raya los pulgones, al chinche de la calabaza, al escarabajo rayado, a caracoles y a hormigas. Además de actuar como repelente para algunas de las plagas más comunes como los citados caracoles, también actúa como "planta trampa" atrayendo a determinados insectos como puede ser el pulgón y alejándolos así de los cultivos de nuestra huerta.
Además con sus hojas podemos elaborar un interesante fungicida para prevenir algunas enfermedades provocadas por hongos en nuestras hortalizas o en frutales. Como puedes ver es una planta que sin duda, además de aportar color a tu huerto y a tus platos, también nos ayudará en el mantenimiento de nuestra huerta, huerto urbano o macetohuerto.
Suelo
Se adapta perfectamente a cualquier tipo de suelo y se puede cultivar tanto en suelo como en maceta. Prefiere suelos ricos en materia orgánica y que drenen correctamente aunque le gusta la humedad.
Es una planta que se puede cultivar sin ningún problema en cualquier clima siempre y cuando no tenga heladas fuertes o que perduren en el tiempo. Tolera temperaturas bajas aunque sin duda es una planta a la que le gustan los climas templados. Para un buen desarrollo y una floración abundante la mejor ubicación es aquel en el que reciba una buena cantidad de horas de sol directo, a ser posible por la mañana, imprescindible una buena iluminación.
Le gusta la humedad, por lo que los riegos tendrán que ser constantes sobre todo en los meses en los que las temperaturas sean más altas. Una buena opción es instalar un sistema de riego por goteo para proporcionarle la humedad necesaria pero sin llegar a encharcar el suelo.
Y ahora que ya conoces las virtudes de la capuchina, qué tal si nos ponemos manos a la obra y hacemos un pequeño semillero para reproducir un montón de plantas sin casi ningún esfuerzo. Bueno sí, un poco sí, hay que darle mucho cariño y unos cuidado bastante sencillos y no habrá ningún problema para que salgan adelante. Para que veas qué fácil es sembrar capuchina aquí te dejo este vídeo con el paso a paso desde el principio hasta el final.