
(Imagen/ Flickr: Pensive glance)
La gerbera es una planta herbácea de la familia de las Astaraceas originaria del sur de África.
También se conoce como margarita de Transvaal.
La gran cantidad de variedades que se pueden encontrar actualmente en el mercado -más de cuarenta- son fruto de múltiples hibridaciones para crear nuevas especies, y disponer así de una mayor escala de tonalidades que aumenta cada año.

(Imagen/ Flickr: Vanessa Pike Russell)

(Imagen/ Flickr: Martin LaBar)
Cuando te decidas a componer un ramo ten en cuenta que las gerberas son muy frágiles y puedes dañarlas fácilmente al manipularlas.
Hay que tener mucho cuidado de no romper el pedúnculo al arrancarlo, tomando siempre su base como marca de corte. El mejor momento del día para hacerlo es durante las primeras horas de la mañana.

(Imagen/ Flickr: Bill Gracey)
Durante la época de crecimiento de la planta se recomiendan dos o tres riegos diarios, hasta que se asiente.

(Imagen/ Flickr: Pensive glance)
El sustrato tiene que estar húmedo, pero siempre evitando el encharcamiento para que no se pudra.
Una vez que se haya agarrado bien a la tierra, los riegos han de ser menos frecuentes y menos intensos.
Es conveniente echar el agua directamente sobre ella y airearla para evitar el sobrecalentamiento por el sol.

(Imagen/ Flickr: mgaloseau)

(Imagen/ Flickr: Pensive glance)
Si la planta continúa en producción durante el verano, se aconseja realizar un repaso de deshojado cada dos o tres meses que permita mejorar la lucha contra las plagas estivales.
El último se realiza a finales de verano, en septiembre.
En otoño e invierno han de retirarse los restos de hojas envejecidas y rotas.

(Imagen/ FLickr: Pensive glance)

(Imagen/ Flickr: Martin LaBar)
Si ya eres poseedor de una gerbera puedes multiplicarla mediante propagación vegetativa, ya sea por división de planta o por esquejes.
Te recomendamos el primer método, es el más sencillo y rápido.
En zonas más frías se puede dividir en abril, y en climas cálidos, en otoño.

(Imagen/ Flickr: plus45)

(Imagen/ Flickr: The Pink Princess)
La temperatura del suelo y del aire incidirán en la aparición de hojas nuevas y en su crecimiento. También puede adelantar la floración.
Prefiere los climas cálidos, nunca por debajo de los 14º C.
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