El dominio de las luces y las sombras a la hora de pensar y proyectar, es uno de los elementos que marca la diferencia entre un jardín exquisito y uno mediocre.
Se consiguen multitud de efectos que enriquecen y aportan muchos valores al jardín.
Durante el día, la luz se convierte en protagonista, es el quinto elemento y dependiendo de la hora y la disposición del jardín, la luz actúa en el espacio y aporta una sensación de movimiento y dinamismo muy interesante y evocador.
Las sombras producidas por las celosías de madera o las trepadoras en una pérgola, resaltan los materiales utilizados y agudizan sus formas. Crean dibujos efímeros en el suelo y generan un refugio contra el calor, lo cual en climas como el nuestro, es muy necesario y valioso.
Con la iluminación artificial, conseguimos un jardín de noche y otro de día, dos caras de la misma moneda, dos jardines en uno.
Por el día, los elementos compositivos del jardín (árboles y arbustos, muros, escaleras, etc.) proyectan sombras y se crean claro-oscuros que enfatizan sus volúmenes y formas.
Por la noche, podemos usar todo un abanico de luminarias para crear distintos efectos, algunos de los cuales, describimos a continuación:
Como complemento, las guirnaldas colgadas sobre una estructura de madera crean un efecto único para espacios estanciales y chill out.
Con estos y muchos otros recursos más, desde UNJARDÍNPARAMI estaremos encantados de asesorarte en la iluminación de tu jardín para convertirlo en un espacio íntimo y exquisito.
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