
Existen diferentes variedades de Tillandsias, y dependiendo de qué tipo estemos hablando, la descripción es diferente.
Las hojas finas de la Tillandsia son escamosas, estrechas, lineales, de un verde muy oscuro.

Las hojas lisas son planas, no tienen espinas, y duran bastante tiempo.
Flores tubulares agrupadas en espigas aplanadas con tallos cortos. Es preferible adquirir ejemplares con colores muy vivos, ya que palidecen con el tiempo.
Mide entre 20 y 60 cm de largo.

La Tillandsia necesita luz intensa, pero hay que evitar que proceda del sol directo.
A las Tillandsias verdes se les debe aplicar un sustrato de arena, turba fibrosa, mantillo de hojas y cortezas.
Por su parte, las que no son verdes se pueden colgar sobre un soporte, sin necesidad de sustrato.

Respecto al abono, entre mayo y septiembre hay que vaporizar la Tillandsia con abono foliar.
La Tillandsia requiere una humedad del 60% cuando la temperatura supere los 15ºC.

(Imagen/ Flickr: Ut1ma Tillandsia brachycaulos)
Hay que pulverizar las Tillandsias cultivadas en maceta una vez a la semana.
En invierno, con temperaturas bajas, se puede conservar casi sin riego. Es preferible regar con agua de lluvia o destilada, y retirar el agua que queda en el platillo 30 minutos después.

El trasplante se realiza cada dos o tres años.
Multiplicación mediante hijuelos.
Evitar las corrientes de aire.

Existen más de 400 especies, lo que convierte a la Tillandsia en el género más rico de las bromeliáceas.
Algunas especies epifitas están amenazadas en su hábitat.

Algo que beneficia en gran medida a la Tillandsia es el paro vegetativo al fresco durante el invierno.
Puede durar entre tres y cinco años. Cuando termina su periodo de floración, la planta se marchita y muere.

Hay que prestar especial cuidado para que no le ataquen las cochinillas.



