


Su alto contenido en numerosos tipos de alcaloides hace de ella, además de una planta ornamental, una especie muy solicitada por los laboratorios farmacéuticos, ya que esta sustancia es utilizada en la fabricación de medicamentos para tratar diversos tipos de cáncer.

(Imagen/ Flicrk: Martin LaBar)

El primer paso es preparar la superficie de plantación, terreno húmedo en el que pequeños surcos albergarán las semillas. Éstas se taparán con una fina capa de tierra.

(Imagen/ Flickr: MShades)
Para que las simientes germinen es necesario regar el terreno a diario, sin encharcarlo, y retirar las malas hierbas que surjan.
Cuando hayan transcurrido unos diez días, la planta brota; cuando ha crecido unos 15 cm, es el momento de trasplantarla.
Previamente habremos removido y abonado el suelo definitivo, para asegurarnos un crecimiento adecuado.

(Imagen/ Flickr: M. Martin Vicente)


No se puede olvidar prestar la atención adecuada a la salud de la planta, ya que son varias las plagas que afectan a la vinca rosea.
En los semilleros ataca un hongo; para evitar su propagación se eliminarán las partes dañadas. También destaca otro que ha de tenerse en cuenta en época de lluvias, ya que en ocasiones llega a matar a la planta.
Por otra parte, existen varios insectos que atacan a esta planta.

(Imagen/ Flickr: dinesh_valke)
Para el correcto aprovechamiento de las propiedades del vegetal, es imprescindible llevar a cabo adecuadamente la recolección.
Ésta comienza unos cuatro meses después de la plantación, cuando se recogen las flores y hojas.

Aunque este proceso no se lleva a cabo si se utiliza como planta ornamental, en cualquier caso es posible recolectar los frutos, ya que, las semillas que contienen en su interior, tras limpiarlas y almacenarlas en frío, permanecen en buenas condiciones durante varios meses, permitiéndonos obtener nuevas plantas.
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