Ya llegó mi mes favorito. Septiembre es, decía mi abuelo materno, el mes más bonito del año. La huerta y los árboles nos recompensan con creces por todos nuestros esfuerzos. Recogemos frutas, hortalizas, bayas, hierbas aromáticas. Nos reconciliamos con el clima: los días son aún largos y templados, acaban las sequías veraniegas, los campos se llenan de color... Apetece preparar una buena tortilla, una empanada y salir al campo, pasear, recoger bayas, disfrutar del contacto directo con la naturaleza.
Pero también hay que dedicar un poco de tiempo a las labores en la huerta y el jardín así que conviene que hagamos:
Con los árboles y arbustos
Recolectar manzanas y peras.
Practicar la poda en verde de los manzanos y perales que hemos vendimiado y que aún no habíamos podado por estar con fruta.
Recolectar los higos. En entrada aparte explico cómo hago yo para conservar higos para todo el año.
Recolectar la segunda cosecha de las frambuesas de doble floración y las zarzamoras.
En el huerto
Labrar y abonar con compost o abono orgánico el terreno que va quedando libre.
Sembrar espinacas, puerros y perejil
Plantar fresas, repollos y coliflores
Trasplantar del semillero o plantar (si son compradas) las escarolas.