

El limonero o citrón es un árbol o arbolito perennifolio que crece entre los 3 y 6 metros de altura. Se trata de un híbrido entre Citrus medica (el cidro) y Citrus aurantium (naranjo amargo, que se usa a veces como árbol urbano). Desarrolla una copa ancha, de unos 2 metros, abierta y muy ramificada. Sus hojas son simples, enteras, de unos 10 centímetros de largo por 5 centímetros de ancho, y de color verde brillante.
Las flores son blancas, muy pequeñas y aromáticas. Reciben el nombre de flores de azahar, al igual que las del naranjo dulce (Citrus x sinensis). Y el fruto es una baya con hasta 18 gajos. No suele tener semillas, pero si las tuviera, serían ovoides, pequeñas de más o menos un centímetro, y de color amarillento.
¿Quieres conocer los tipos de limoneros que más se cultivan en España? Aquí tienes una lista:
El limonero se usa tanto como árbol ornamental, como en la cocina. Queda muy bonito en jardines, huertos, patios y terrazas, en macetas y en el suelo. Además, aporta color, una sombra bastante interesante, y también, aroma.
Los frutos se exprimen para sacarles el jugo, el cual aporta sabor a muchas recetas, como los platos de arroz o fideos.

Es un cítrico, y como tal, debe de estar en un lugar soleado. No es planta para cultivar en sombra, ni tampoco en interiores donde no hay luz directa. Pero además de eso, es conveniente saber que sus raíces no son agresivas, pero no le puede faltar espacio para crecer.
Así, si se va a tener en el huerto o en el jardín, ha de plantarse por lo menos a un metro de la pared, ya que de lo contrario su tronco crecería inclinado hacia delante. Y si se va a tener en maceta, se ha de ir trasplantando a una cada vez más grande cada 2 o 3 años.
El Citrus x limon no tolera la sequía, pero tampoco el exceso de agua. Es importante que se riegue con regularidad, cada vez que la tierra se vaya secando, y siempre teniendo presente que en caso de problemas, siempre va a ser más fácil recuperar un limonero seco que uno que se está ahogando, ya que solo habrá que hacer una cosa: echarle abundante agua.
Por eso, para evitar llegar a esos extremos, puede ser muy útil el uso de un medido de humedad de la tierra, pues solo con introducirlo en la misma veremos si está seca o húmeda. Pero eso sí: si está plantado en el suelo, será más conveniente introducir un palo delgado de madera que sea largo, al menos de 40 centímetros, pues es un método más fiable. Y es que si la tierra está húmeda, se notará rápido viendo y tocando el palo; y lo mismo si está seca.

El limonero, y los cítricos en general, suelen tener problemas de falta de hierro y/o manganeso, de ahí que puedan acabar con las hojas amarillas con demasiada facilidad cuando se plantan en suelos arcillosos y/o se riegan con un agua alcalina. Por eso, abonarlos con un fertilizante específico para cítricos siguiendo las indicaciones del envase puede ayudar, y mucho, a evitar que se vuelvan cloróticos.
Ahora bien, si la tierra y el agua de riego son las adecuadas, se aconseja más usar abonos orgánicos, como el guano o el estiércol.
Es un árbol que se multiplica por semillas en primavera-verano, esquejes a finales del invierno/primavera e injertos en primavera.
Se ha de podar a finales del invierno, pero solo si es necesario. Es decir, un arbolillo joven que mide apenas 1 metro de altura, no hay que podarlo porque se debe dejar crecer si se quiere que forme por sí solo una copa más o menos ancha.
Pero si es un ejemplar maduro, que tiene ramas secas, enfermas, débiles o demasiado largas, entonces sí. Para ello, se usarán tijeras de poda de yunque para las ramas tiernas, y una sierra de mano pequeña si son leñosas y gruesas.
De todas formas, es importante decir que la mejor poda es aquella que no se nota. Por eso, hay que evitar la eliminación de ramas principales, y el aclareo excesivo de la copa.
Puede tener varias:
Las más comunes son:
Soporta el frío, así como las heladas de hasta los -4ºC sin sufrir daños.
¿Qué te parece el limonero?