Los esclerocios son masas compactas, irregulares y duras que albergan numerosas sustancias de reserva que permiten a los hongos sobrevivir en condiciones adversas y que germinan cuando las condiciones son favorables. En los últimos años se ha puesto de moda el consumo de esclerocios de algunas especies alucinógenas bajo el nombre de trufas alucinógenas, para nada recomendado.
Las principales especies de setas cuyo cuerpo fructífero se encuentra en la naturaleza emergiendo de un esclerocio se detallan en la siguiente tabla.

Algunas especies comestibles en condiciones adversas de cultivo o en el medio ambiente sobreviven en forma de esclerocios. El caso más conocido es el de las colmenillas (Morchella spp.) que generan en condiciones adversas de cultivo esclerocios, los cuales han generado numerosos problemas para obtener el cuerpo fructífero. Debido a esto en la actualidad solo se cultivan de forma masiva cuatro especies saprófitas, M. rufobrunnea en EE.UU. y M. eximia, M. importuna y M. sextelata en China. Con el paso del tiempo se espera que se logren cultivar otras especies. También es muy probable que el mecanismo de supervivencia a los incendios de las colmenillas pirófilas sea a través de la generación de esclerocios, que resistan las altas temperaturas.

Las trufas alucinógenas es un término popular utilizado para nombrar los esclerocios que se forman al cultivar numerosas especies alucinógenas del género Psilocybe, entre las que destacan Psilocybe atlantis, P. cubensis, P. galindoi, P. mexicana, P. tampanensis. Se ha popularizado mucho su uso en los últimos años, debido al vacío legal existente, que solo prohíbe la comercialización de setas alucinógenas pero no de sus esclerocios.
Estos esclerocios tienen gran cantidad de alcaloides responsables del síndrome psicotrópico o alucinógeno como psilocibina y psilocina, sustancias químicas neuroactivas similares a la dietilamina del acido lisérgico (LSD), droga que estuvo de moda en los años 60 y 70. Los principales efectos aparecen media hora después de la ingesta con alucinaciones visuales, sudoración excesiva, alteraciones de la conducta, agresividad e incluso ataques de pánico, con una duración media de 6 horas aproximadamente. Su consumo reiterado puede generar secuelas psíquicas permanentes, depresiones con pensamientos suicidas y problemas cardiacos que pueden generar incluso la muerte, por lo que no se recomienda bajo ningún concepto su consumo.
En caso de tratamiento de tratamiento se usan fundamentalmente para el control de los síntomas tanto ansiolíticos (diacepam, midazolam,) como agentes neurolépticos (haloperidol, clorpromacina,) dependiendo de la gravedad (ARRILLAGA & LASKIBAR, 2005).

En caso de haber consumido una trufas alucinógenas por error o en dosis elevadas se recomienda acudir rápidamente al centro de salud más cercano o llamar al teléfono del Servicio de Información Toxicológica: 915620420 (con atención 24 horas de todos los días del año por personal especializado) y seguir sus instrucciones.
ARRILLAGA, P. & X. LASKIBAR (2005). Setas e intoxicaciones. Munibe. 142 pp.