
Imagen – Flickr/Drew Avery

Se trata de una crasa conocida popularmente como graptopétalo, planta madre perla o planta fantasma, nativa de México. Desarrolla tallos más o menos cónicos y muy delgados -de 1cm de diámetro-, del cual brotan hojas carnosas, triangulares y de color verde-rosado o rosado. Produce flores blancas con forma de estrella durante la primavera.
Tiene una altura total que no supera los 15-20 centímetros; sin embargo, sus tallos suelen ramificar, de modo que un ejemplar adulto podría llegar a necesitar una maceta de unos 20 centímetros de diámetro, como mínimo.
Si te apetece tener un ejemplar, te recomendamos proporcionarle los siguientes cuidados:
Durante el verano agradecerá 1-2 riegos a la semana, pero el resto del año bastará con regarla una vez cada 15 días o así. En invierno, especialmente si en tu zona hay heladas, riega muy, muy poco, solo cuando la tierra esté seca por completo y la temperatura se mantenga por encima de los 5ºC.
Además, es necesario que, si la tienes en maceta no le pongas un plato debajo, a menos que te vayas a acordar de retirar el agua que sobre a los veinte minutos de haber regado. También debes de evitar mojar las hojas y las flores pues de lo contrario se pudrirían.
Durante toda la temporada de crecimiento, esto es, desde primavera hasta finales del verano, es muy recomendable abonar al Graptopetalum paraguayense con un abono para suculentas (en venta aquí) siguiendo las indicaciones del envase.

Imagen – Wikimedia/Forest and Kim Starr
Las semillas se siembran en macetas más anchas que altas, con agujeros para el drenaje, rellenadas con sustrato. Luego, se riega y se colocan las semillas sobre la superficie, procurando que no queden amontonadas. En este sentido, lo ideal siempre es mejor poner poquitas en muchos recipientes, que muchas en pocos.
Por último, se cubren con una fina capa de sustrato, o con arena de río previamente lavada, y se colocan los semilleros en el exterior, o bien en interior luminoso cerca de una fuente de calor.
Germinarán en un promedio de 10-15 días.
Es el método más fiable para conseguir nuevos ejemplares de Graptopetalum paraguayense. Y el más sencillo. Tan solo tienes que cortar un tallo con hojas, dejar secar la herida unos 7 días en semisombra protegido de las posibles lluvias que puedan caer, y pasado ese tiempo plantarlo en una maceta con tierra para cactus o con una mezcla de turba y perlita a partes iguales.
Colocándolo en una zona protegida del sol directo, y manteniendo el sustrato siempre ligeramente húmedo, emitirá sus propias raíces en unos 15 a 20 días.
Es vulnerable al ataque de cochinillas, sobretodo las algodonosas. Durante el verano están especialmente activas, de modo que es cuando más las puedes encontrar. Trátalas con un insecticida anti-cochinilla (en venta aquí), o con tierra de diatomeas (en venta aquí).
Otra opción es quitarlas con un pincel o un algodón empapado en alcohol de farmacia 🙂 . Y por cierto, mucho cuidado con los caracoles y babosas: ¡les encanta comer hojas y tallos de plantas crasas! Aquí se explica cómo repelerlos o eliminarlos:

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En primavera, cuando las heladas hayan pasado.
Resiste heladas débiles de hasta los -2ºC.
Imagen – Flickr/Krzysztof Ziarnek, Kenraiz