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Si te animas a tener un ejemplar de Mammillaria spinosissima, te recomendamos cuidarlo del siguiente modo:
Es muy importante saber qué clima o climas soporta una planta antes de adquirirla, sobretodo cuando hablamos de cactus pues a menos que tengamos un patio interior muy luminoso le va a costar mucho crecer correctamente dentro de la casa o del piso.
Teniendo esto en cuenta, esta especie de Mammillaria, al igual que otras de su género, es una planta que vive bien en climas tropicales cálidos y secos, pero también es capaz de soportar algunos grados bajo cero siempre y cuando sea por poco tiempo.
Lo ideal es tenerla en el exterior, a pleno sol. Pero ojo: si no está acostumbrada, es decir, si es una planta que han tenido en semisombra o en interior, hay que ir acostumbrándola poco a poco y de manera gradual a estar expuesta a los rayos del astro rey, pues de lo contrario se quemaría.

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El riego ha de ser más bien escaso, sobretodo en otoño e invierno. En esas estaciones, hay que regar una vez al mes o así, pues como no crece y el sustrato o la tierra tarda más tiempo en secarse del todo, si regamos más seguido lo más probable que es que nos quedáramos sin cactus.
En primavera y verano, especialmente si es una temporada veraniega muy cálida y seca, regaremos 1-2 veces por semana, dependiendo de lo rápido que se seque la tierra.
Por cierto, en caso de tenerla en maceta no hay que ponerle ningún plato debajo, pues de lo contrario las raíces se pudrirían. Por este mismo motivo no se debe de plantar en recipientes sin agujeros.
Desde comienzos de primavera hasta finales del verano es recomendable abonarla con un abono específico para cactus siguiendo las indicaciones especificadas en el envase del producto.
La Mammillaria spinosissima se multiplica por semillas y esquejes en primavera-verano:
Las semillas se siembran por ejemplo en macetas o en bandejas de semillero, con una mezcla de turba negra y arena de cuarzo o pómice a partes iguales. Es importante evitar amontonarlas, para que puedan germinar mejor.
Se cubrirán con una fina capa de sustrato, se regará, y por último se colocarán en el exterior, a pleno sol.
Germinarán en unos 10 días.
Es el método más eficaz de conseguir nuevos ejemplares. Para ello, tan solo tenemos que cortar un brote que le haya salido, y ponerlo en un lugar luminoso pero sin sol directo por unos diez días para que la herida se seque.
Pasado ese tiempo, lo plantaremos en una maceta con, por ejemplo, pómice y lo dejaremos en el exterior, en una zona luminosa pero sin sol directo.
Si todo va bien, en unos 15-20 días empezará a crecer.

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En primavera, cuando las heladas hayan pasado.
Si la tenemos en maceta, la pasaremos a otra mayor cada 2-3 años.
Resiste heladas débiles y de corta duración. Por experiencia, te diré que aguanta bien hasta los -2ºC. En el caso de que vivas en una zona donde los inviernos son más fríos, protégela en interior o en un invernadero hasta que regrese el buen tiempo.
¿Qué te ha parecido este cactus? Sin duda es una planta que no puede faltar en ninguna colección de suculentas, sea en un jardín o en una magnífica terraza 😉 .