Las margaritas africanas (género Osteospermum) están relacionadas físicamente con las margaritas comunes, con pétalos alargados que se forman alrededor de un disco central. De hecho, pertenecen a la familia Asteraceae.
Sin embargo, su coloración vivaz no se parece en nada a los colores que muestra la margarita clásica. Curiosamente , cuando las margaritas africanas se introdujeron por primera vez en el comercio, mucha gente pensó que habían sido teñidas de azul. La parte redonda del centro parece como si estuviese pintada de azul metálico.
Los pétalos de la margarita africana pueden ser lisos y planos (como la margarita clásica), o pueden irradiar una forma de cuchara tubular. Las hojas varían según la variedad y pueden tener forma de lanza o ser más ovaladas, lisas, dentadas o incluso lobuladas.
La margarita africana suele plantarse mejor a partir de primavera, después de las posibles heladas, desarrollándose con vigorosidad y creciendo muy rápido. Si se cultiva en semillas, a los 2 meses puede presentar las primeras flores.
Si bien existen más de 70 especies en el género Osteospermum, la mayoría de las margaritas africanas comercializadas son cultivares e híbridos derivados de Osteospermum ecklonis o Osteospermum jucundum y otras especies.
Estas especies son perfectas para cubrir grandes espacios vacíos, como plantas tapizantes.
Podemos encontrar bastantes variedades de margaritas africanas, siendo las más famosas las siguientes:

Las margaritas africanas se pueden cultivar tanto en suelo como en macetas. La floración alcanzan su punto más álgido a finales de primavera y principios del verano, aunque otras especies alargan sus flores hasta finales del verano o incluso principios del otoño.
En zonas climáticas con mucho calor, las margaritas africanas dejarán de florecer, por lo que se puede combinar en el jardín con arbustos de flores o plantas que alarguen su floración en los meses más cálidos.
La margarita africana no necesita mucho mantenimiento cuando son cultivadas en un entorno cálido. Asegúrate de que disfrutan del Sol directo (salvo zonas áridas) y el sustrato buen drenaje.
Como hemos dicho, las margaritas africanas florecen mejor a pleno Sol. Pueden tolerar la sombra parcial, pero posiblemente hará que reduzca la calidad de sus flores. Notarás como se abren en su máximo esplendor con mucha iluminación y parcialmente se cierran con días nublados o durante la noche.
Las margaritas africanas prefieren un clima templado, especialmente por la calidad de su floración. Pueden tolerar temperaturas muy altas (superiores a 40 ºC), pero no las bajas. Por lo general, la humedad no es un problema para esta planta en condiciones de buena aireación y sustrato con buen drenaje.
Las margaritas africanas prefieren un suelo rico en materia orgánica con adecuado drenaje y un pH ligeramente ácido. Cuanta más fertilidad mejor, por lo que es aconsejable añadir un poco de compost o estiércol mezclado con la tierra os sustrato.
Se pueden cultivar en todo tipo de texturas, aunque prefieren los suelos sueltos ricos en arenas y limos.
Las margaritas africanas son tolerantes a la sequía, pero en los primeros meses de vida necesitan cierta humedad en el suelo. Cultivadas al aire libre, se suelen regar cada 3 o 4 días, un poco más si las temperaturas son muy cálidas y reciben Sol directo la mayor parte del día.
Durante los períodos de sequía o calor excesivo, su crecimiento se ralentizará, por lo que mantener un suelo hidratado ayuda a soportar el calor. Nunca dejes agua estancada alrededor de la planta, ya que esto generará enfermedades y pudrición de raíces.
A la margarita africana les favorece los suelos bien nutridos y fértiles, de ahí la recomendación de aportar materia orgánica. Junto con ella, podemos dar un plus de nutrientes con el aporte de fertilizantes orgánicos o inorgánicos, 15 días antes de la floración.
Recomendamos el uso de fertilizantes granulados de liberación lenta, fáciles de aplicar y con una buena relación NPK y micronutrientes.
Se recomienda aportar entre 50-100 gramos por planta cada 30 días hasta el final del periodo de floración.

La mayoría de las margaritas africanas son híbridos y no se pueden multiplicar a partir de semillas. Sin embargo, tienes la alternativa de poder propagarlas a través de esquejes. Los pasos para realizar esta operación son los siguientes:
Recuerda que la margarita africana puede ser cultivada tanto en el jardín como en macetas.
La margarita africana es bastante resistente a plagas y enfermedades. Sin embargo, en condiciones de alta humedad, hay que vigilar la aparición de hongos en los tallos y hojas, como el moho gris.
Entre las plagas más comunes de esta planta está la mosca blanca y los pulgones, habituales en los meses de primavera. La aplicación de jabón potásico o insecticidas de contacto autorizados conseguirá eliminar el problema rápidamente.
Las margaritas africanas generalmente no necesitan mucha ayuda para emitir una fantástica floración. Sin embargo, puedne darse algunos condicionantes que reducen su capacidad para emitir flores.
Los más habituales son los siguientes:
A diferencia de algunas plantas herbáceas de tipo perenne, las margaritas africanas no funcionan muy bien como plantas de interior.
Cultivadas en macetas al aire libre, frecuentemente empeoran su aspecto cuando se trasladan al interior de casa, quizá por falta de luz. Sin embargo, si disfrutas de un balcón o terraza acristalada, puede ser una buena alternativa.