
El tomate es uno de los cultivos más universales que existen y fuente principal de verdura en casi todo el mundo. Con la mejora genética, la producción del tomate va en aumento constante, pero una parte muy importante para conseguir este resultado es el manejo del cultivo y, cómo no, el uso de fertilizante para tomates. En este artículo haremos un resumen de las principales preguntas que pueden surgir en el uso de fertilizante para tomates. No obstante, te dejamos un resumen de contenido que ya disponemos en el blog por si te sirve de ayuda para ampliar información:
Aunque muchas veces se habla del famoso NPK 15-15-15, hace muchos años que dejó de ser la solución más óptima para prácticamente cualquier cultivo, dado que las necesidades no son idénticas para ninguna planta en cuanto a nitrógeno, fósforo y potasio. De forma general, la relación ideal de la mayoría de plantas, incluido las ornamentales, es algo parecido a NPK 2-1-3, donde el potasio es el principal protagonista en cantidad y el fósforo, el que menor concentración necesita. Sin embargo, todos y cada uno de los macroelementos y microelementos son esenciales para los cultivos y su ausencia genera clorosis y pérdida de vigor y producción.
En el caso del tomate, la relación ideal de nutrientes para todo el ciclo de cultivo (según sus extracciones) es de NPK (Ca-Mg) 1-0,18-1,33 (0,74-0,22).
En el caso de este cultivo, con producciones en cultivos intensivos que pueden superar los 20 o 30 kg/m2, el uso de fertilizante para tomates es esencial. A nivel local, para producciones en verano, la producción será mucho menor, pero si queremos calidad y buen calibre, hay que aportar fertilizantes. Ya sean de origen orgánico (estiércol, compost, aminoácidos, etc.) o de origen inorgánico (nitrato cálcico, por ejemplo), son necesarios e insustituibles.
Si hablamos en términos óptimos, no existe un fertilizante único que pueda aplicarse durante todo el cultivo del tomate. Sin embargo, si no hay más alternativas, una relación NPK 2-1-3 sería el ideal, aportando además calcio, magnesio y micronutrientes.
Un plan de uso de fertilizantes para tomates completo y variado, que cubre todas las necesidades del tomate, sería el siguiente:
Si queremos usar fertilizantes compuestos, como el NPK 15-15-15, para ganar comodidad (aunque no sea lo más óptimo), es imprescindible considerar la relación entre nutrientes según la etapa del cultivo del tomate.
Para responder a esta pregunta, hay que pensar en las extracciones. Es decir, lo que el tomate necesita de nutrientes (ya sea absorbido del suelo o aportado por nosotros a través del uso de fertilizantes) para producir 1 tonelada de cosecha.
El dato de g/planta y riego lo hemos obtenido a partir de la densidad habitual de plantación. La densidad de plantación más habitual en el cultivo de tomate es de 1-2 plantas/m2.
Hay que considerar los nutrientes que aporta el suelo, especialmente cuando se aplica una base de materia orgánica o estiércol. Ten en cuenta que que 1 kg de estiércol puede aportar lo siguiente:
Teniendo en cuenta la relación anterior de nutrientes que aporta el estiércol o compost vegetal al uso (aunque puede variar notablemente según la procedencia del estiércol), para una producción de 10 kg de tomate por planta y teniendo en cuenta la extracción de nutrientes de este cultivo, necesitaríamos aportar 2 kg de estiércol por planta.
El mayor problema en el uso de fertilizantes orgánicos es el nitrógeno, ya que se aporta en forma de nitrógeno orgánico, no disponible para las plantas a inicio. Requiere que se transforma a nitrógeno amoniacal y nitrógeno nítrico para que sea absorbido por las plantas.
La forma óptima de aportar micronutrientes es hacerlo en continuo en todos o casi todos los riegos. La cantidad ideal a aplicar sería la siguiente, por litro de agua.
La forma más cómoda es aportar los micronutrientes en base a productos sólidos que tienen una relación muy parecida al caso anterior, con una concentración en hierro entre 5-6% en forma de EDTA o hierro solo en forma de EDDHA, para suelos muy calizos.
Se recomienda aportar una cantidad de 300 gramos de micronutrientes cada 15 días para 1000 m2 de cultivo de tomate.

Se debe aplicar fertilizante para tomates durante toda la etapa de su vida, o al menos, que el suelo suministre de forma continua todos los nutrientes comentados anteriormente. Sin embargo, se debe dejar las primeras semanas de vida del tomate desde el trasplante sin aportar agua, o al menos, la primera semana, dependiendo de cómo queramos forzar la producción.
La producción de tomate está ligada a cubrir todas las necesidades de fertilizantes. Sin embargo, otra parte imprescindible es el buen manejo del cultivo, empezando por mantener un adecuado desarrollo radicular, favorecer el crecimiento temprano, no perder la floración y conseguir calibre en los frutos.
Algunos consejos prácticos:
Existen varios consejos prácticos para estimular la floración del tomate. Algunos de ellos son los siguientes:
En el siguiente artículo te respondemos a tu pregunta sobre cuando echar azufre a los tomates y cuál es su función principal, ya que además de ser un importante nutriente para el cultivo del tomate, también protege el cultivo de enfermedades como oidio y plagas como ácaros o vasate.
Leer mas: azufre para tomates: cuándo aplicar.