

Imagen – Wikimedia/JMK
Los usos que se le da a este árbol son básicamente dos: culinario y ornamental. Hablemos de ellos:
El uso más importante del níspero japonés es el culinario. Los frutos pueden consumirse crudos, recién cogidos del árbol. Si se prefiere, también es posible comerlos mezclados con otras frutas; incluso se pueden hacer postres como tartas, o vino.
Su valor nutricional por cada 100 gramos es el siguiente:
Por eso, también es útil como medicinal, ya que por ejemplo la vitamina C refuerza el sistema inmunitario, y la fibra nos ayuda con el estreñimiento. Además, el hierro es esencial para evitar la anemia ferropénica, una enfermedad que ya en sus estados iniciales te puede debilitar bastante.
En China se prepara un jarabe de níspero que se usa también para tratar enfermedades tales como resfriados o gripes.
Otro uso muy importante, aunque quizás algo menos que el culinario, es el ornamental. Es un árbol que proporciona mucha sombra, que produce flores fragantes, y que tolera muy bien las heladas. Por si fuera poco, no requiere de ninguna atención especial.
Combina estupendamente con otras plantas, y lo mejor es que no tiene raíces invasivas. De hecho, es muy recomendable su plantación en jardines pequeños, a los que aportará un toque tropical de lo más interesante.

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Es un árbol que, no solo se tiene que cultivar en el exterior, sino que también es importante que esté expuesto al sol directo. Cometeríamos un error -a mi parecer bastante grave- si lo cultivásemos dentro de casa o en un invernadero, porque ni el calor ni las heladas le perjudican, más bien todo lo contrario: si no sintiera el paso de las estaciones, no podría estar sano.
No es exigente. Puede crecer en suelo alcalino sin ningún problema, así como en los que son ligeramente ácidos. Incluso si vas a tenerlo en maceta un tiempo puedes ponerle sustrato universal (en venta aquí), el cual sirve para muchas plantas distintas; aunque te recomiendo usar uno específico para huerto urbano (en venta aquí), el cual contiene los nutrientes que necesitará para crecer bien una temporada.
Hay que regar de vez en cuando. No es un árbol que resista la sequía, pero tampoco le sienta bien el encharcamiento. Por eso, aconsejo darle dos riegos a la semana en verano, o incluso tres si las temperaturas superan los 30ºC y la tierra se seca rápido; y uno o dos por semana el resto del año. Debemos echarle agua hasta que el suelo o el sustrato queden bien húmedos, pues de lo contrario algunas raíces quedarían sin hidratarse.
El níspero prospera en lugares donde la humedad relativa del aire es alta, como cerca de la costa. Cuando se cultiva en zonas donde es baja, es decir, inferior al 50%, las hojas se secan. Para evitarlo, puedes pulverizarlo con agua de lluvia cuando ya no le dé el sol.
No está de más abonarlo desde el otoño, que es cuando empieza a florecer, hasta como mínimo finales de primavera. Para ello, usaremos abonos de origen orgánico, como el estiércol de animales herbívoros (caballos, vacas, etc.), guano (en venta aquí), humus de lombriz (en venta aquí), compost.
Un aporte quincenal le ayudará a producir más frutos, y también a estar más sano si cabe.
No necesita poda realmente. Solo se deben eliminar las ramas secas o rotas. Si lo crees conveniente, también se pueden reducir la longitud de aquellas que estén creciendo mucho después de que hayan madurado los frutos, en enero o febrero.

Se multiplica por semillas, las cuales germinan muy bien en primavera si se siembran en una maceta con tierra para plantas, y se colocan en un lugar soleado. A veces también se injerta, pero para conseguir frutos el injerto no es vital, ya que las flores del níspero son hermafroditas.
Puede tener cochinillas, pulgones y mosca de la fruta. Estas plagas se combaten con insecticidas ecológicos, como la tierra de diatomeas (en venta aquí), o las trampas adhesivas de color amarillo (en venta aquí).
En cuanto a las enfermedades, le afecta el moteado del níspero (Fusicladium eriobrotryae), la cual hace que aparezcan manchas redondas de color oscuro casi negro en las ramas y frutos; y la mancha morada que, como su nombre indica provoca la aparición de manchas moradas en los frutos.
La primera se trata con fungicidas basados en cobre (en venta aquí) a partir de otoño; y la segunda aportando calcio y zinc al árbol, pues la carencia de estos nutrientes es lo que desencadena la enfermedad.
El níspero soporta las heladas de hasta los -12ºC, y el calor de hasta los 40ºC si dispone de agua.
¿Te animas a tener tu propio níspero?