
Imagen – Wikimedia/Christian Ferrer

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Es un árbol que vive en la región mediterránea. Es decir, que lo podemos encontrar en España (mitad este peninsular y Baleares), el sudeste y este de Francia, Grecia, Italia, sur de Asia, y llega hasta el norte de África.
Vive desde el nivel del mar hasta los 1600msnm de altitud, en zonas soleadas. Suele formar bosques llamados pinares, aunque también se encuentra aislado.
Sobre los 150-180 años. Es una especie bastante longeva si tenemos en cuenta que suele habitar las regiones áridas, con temperaturas que fácilmente pueden superar los 35ºC y mantenerse por encima de los 20ºC durante varias semanas en verano.
El Pinus halepensis es una planta que se ha utilizado mucho para reforestar. Gracias a sus largas raíces previene la erosión del suelo, un problema común en aquellas zonas donde el grado de insolación es alto y donde además llueve poco.
Pero también tiene usos como árbol decorativo. En un jardín se planta a menudo como ejemplar aislado o en pequeños grupos. Es muy apreciado como planta urbana, utilizándose incluso para proporcionar sombra a los parques infantiles. También, los que saben, lo trabajan como bonsai.
Si quieres cultivar un pino de Alepo en casa tendrás que tener en cuenta una serie de cosas, pues es un árbol que, si está en el sitio adecuado, va a embellecer mucho la zona; pero si no es así, pueden surgir problemas a medio o a largo plazo.
El pino carrasco tiene que estar en un lugar soleado. Si le da durante todo el día, mejor, sino al menos debería darle medio día. Además, tiene que estar lejos de las tuberías y pavimentos, como mínimo a diez metros.
Pero aún hay más: sus acículas cuando caen al suelo lo acidifican; es decir, que bajan el pH, pues el suyo es muy, muy bajo, de entre 3.2 y 3.8. Esto puede ser un problema para las plantas que solo crecen en suelo alcalino y/o neutro, como el algarrobo, el olivo o almendro. Por eso, no es buena idea ponerlo cerca de ellas.
Resiste muy bien la sequía una vez que lleva un año como mínimo en el suelo. Pero mientras tanto, y si se va a cultivar en maceta, se ha de regar unas dos veces por semana durante el verano, y aproximadamente cada 15 días el resto del año.
Por otro lado, si hablamos del abonado podremos aplicarle un poco de guano o estiércol una vez al mes, pero no es obligatorio ni vital para esta conífera.

Imagen – Wikimedia/Christian Ferrer
El Pinus halepensis se planta en el jardín o a una maceta mayor a lo largo de la primavera. Una vez que el frío ha quedado atrás, se puede proceder a ello. Eso sí, es importante que se extraiga de la maceta solo si ha enraizado bien, esto es, solo si sus raíces asoman por los agujeros del recipiente.
Y es que de lo contrario sufriría daños y podría no superar el trasplante.
Su principal enemigo es la procesionaria del pino, pero por suerte se puede combatir con insecticidas ecológicos como el Bacillus thuringiensis (en venta aquí).
Otras plagas menos importantes son Dendrolimus pini, que causa la pérdida parcial de las hojas, o el Tomicus piniperda cuyas larvas excavan galerías en ramas y tronco. Pero ambas se evitan manteniendo al árbol bien cuidado.
Diversos hongos pueden infectarle, como la Diplodia pinea que causa la muerte prematura de las hojas; o el Lophodermium pinastri que produce bultos o protuberancias negras en las ramas.
Una manera de evitarlos es cultivando al árbol en suelos con buen drenaje, ya que a los hongos les encanta la humedad, y si la tierra absorbe el agua rápido, más difícil será que proliferen. En caso de haber síntomas, se ha de tratar con fungicidas.

Imagen – Wikimedia/Jean-Pierre Bazard Jpbazard
Soporta hasta los -12ºC. Tampoco le perjudican las temperaturas de hasta los 40ºC.
¿Qué te ha parecido el Pinus halepensis?