Imagina un rincón de tu jardín donde apenas llega el agua, donde el terreno es pedregoso y el sol aplasta sin piedad durante horas. Lugares así existen en casi todas las casas, y la mayoría de nosotros pensamos que están condenados al abandono. La realidad es bien distinta: son el escenario perfecto para crear algo hermoso y muy fácil de mantener.
Las rocallas tienen fama de ser una solución de jardín de bajo mantenimiento, y es verdad, pero solo si eliges las especies adecuadas. Un error común es plantar cualquier cosa y esperar que sobreviva. El truco está en entender qué necesitan estas zonas y, sobre todo, en conocer qué plantas prospéran realmente en ellas sin exigir atenciones constantes.
En las páginas que te proponemos encontrarás tanto los fundamentos técnicos para construir una rocalla desde cero como un catálogo de especies que funcionan de verdad. Algunas son classics que todos reconoceremos, otras quizá te sorprendan por su resistencia y belleza.
Un repaso por los fundamentos técnicos para crear una estructura duradero y funcional. Aquí aprenderás dónde colocarla, cómo preparar el terreno y qué materiales necesitas para que tu proyecto no fracase al primer invierno.

Te sorprenderá lo bien que se comporta esta planta en condiciones de sequía extrema. Sus floraciones rosadas y su follaje compacto la convierten en una de las opciones más fiables para cualquier rocalla que se precie.

Lo mejor de trabajar con rocallas es que, una vez plantadas, prácticamente se cuidan solas. Elige bien y tu jardín te lo agradecerá cada verano cuando el resto del jardín suplique agua.