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Imagen – Flickr/Eric Barbier
Florece en primavera, e incluso un poco antes si el invierno es cálido. Cuando lo hace, y si está en el exterior, atrae a insectos tan beneficiosos como a las abejas, quienes disfrutan alimentándose. Además, como contienen una interesante cantidad de polen, es relativamente fácil conseguir semillas, tras la polinización cruzada (es decir, llevando polen de una flor de un ejemplar a otra de otro, bien de manera natural como lo hacen los polinizadores, o bien de manera artificial con la ayuda de un pincel).
Si quieres tener un ejemplar, te recomendamos proporcionarle los siguientes cuidados:
Por propia experiencia, recomiendo tenerlo en el exterior, a pleno sol. Es una planta que para poder crecer bien y tener un correcto desarrollo necesita estar expuesta al astro rey.
Ahora, si en el vivero la tenían protegida, acostúmbrala poco a poco y de forma gradual, ya que de lo contrario se quemará.

El riego ha de ser escaso, solo cuando la tierra o el sustrato estén completamente secos. Durante el invierno, regar una vez al mes o cada mes y medio.
Si le tienes puesto un plato debajo, acuérdate de retirar el agua que sobre después de regar, pues de lo contrario el Pleiospilos nelii se pudrirá.
El abonado es aconsejable para que la planta pueda gozar de una mejor salud, por lo que se debe de abonar desde comienzos de primavera hasta finales del verano con un abono líquido específico para cactus y otras suculentas, siguiendo las indicaciones especificadas en el envase.
Pero eso sí, hay que tener presente que con este aporte de abono no se va a conseguir que aumente de tamaño. Es decir, si tenemos una planta joven, lo que hará será sacar las hojas nuevas algo más rápido de lo que haría si no se abonara, pero tampoco es algo que se pueda llegar a ver bien.
De todos modos, el objetivo del abonado del pleiospilos no es otro que el de conseguir eso, que esté lo suficientemente bien para que, en caso de enfermedad o de plaga, pueda combatirlas con normalidad.
Se multiplica por semillas en primavera. Para conseguirlas son necesarios dos ejemplares que estén floreciendo al mismo tiempo, para poder pasar el pincel sobre cada una de las flores (primero por una e inmediatamente después por la otra) durante varios días. Así, verás que pronto los pétalos caerán y se formará el fruto, el cual estará lleno de semillas.
Estas se han de sembrar en macetas con sustrato universal mezclado con perlita a partes iguales, cubriéndolas con una muy fina capa de sustrato o de arena de río previamente lavada. Después de regar, se coloca el semillero en el exterior, a pleno sol o, como mínimo, en una zona luminosa.
Si todo va bien, germinarán en unos 10-15 días a una temperatura de unos 20ºC.
Es bastante resistente en general. Simplemente hay que controlar mucho los riegos para evitar infecciones por hongos, y a los caracoles.
A veces, si el ambiente es seco y muy cálido, podría tener pulgones en las flores. Aun así, no es algo que no se pueda quitar con un bastoncillo de las orejas empapado en alcohol de farmacia.

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