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Plantas

Poda de plantas ornamentales: 5 objetivos clave

Mantén la belleza de tus plantas con poda estética. Controla su forma, estimula floración y evita el envejecimiento de la copa con técnicas específicas.

Poda de plantas ornamentales: técnicas y objetivos

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La poda ornamental tiene características muy particulares porque el objetivo principal es conseguir una función estética, aunque todas las plantas responden de manera similar a las intervenciones de poda. Si quieres mantener tus plantas ornamentales hermosas y saludables, es fundamental entender cómo, cuándo y por qué podarlas correctamente.

Objetivos principales de la poda ornamental

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Al podar plantas ornamentales, persigues varios propósitos específicos que van más allá del simple mantenimiento:

  • Mantener la fisionomía típica de la planta, que constituye su principal valor decorativo.
  • Renovar gradualmente la copa para evitar su envejecimiento y prevenir cortes antiestéticos que dificultan la cicatrización y pueden ser fatales para la planta.
  • Reequilibrar estimulando la emisión de nuevas ramificaciones en direcciones y posiciones adecuadas, reduciendo el vigor donde sea necesario.
  • Contener setos y matas dentro de parámetros geométricos definidos.
  • Estimular la floración mediante intervenciones anuales. Es importante saber en qué período evolucionan las yemas de flor y aprender a reconocerlas.

Cuándo podar: efectos según la época del año

El momento en que realices los cortes determina completamente cómo responderá tu planta. Existen tres efectos principales según la época de poda:

  • Los cortes realizados en el período precedente al despertar vegetativo tienen efecto estimulante.
  • Los cortes realizados en plena actividad vegetativa tienen efectos depresores.
  • Los cortes realizados antes de la entrada en reposo tienen efecto equilibrado.

En plantas perennes que mantienen actividad todo el año, debes buscar los períodos en los que están menos activas: inviernos en climas fríos y veranos en climas cálidos.

Transformación de forma: de arbusto a árbol y viceversa

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Convertir un arbusto en árbol

Escoge una ramificación central y ve cortando gradualmente todas las demás durante el período de reposo. En ese tronco principal, elimina las ramas y brotes pequeños, pero deja algunas para no disminuir repentinamente la nutrición del nuevo tallo. Cuando el tallo alcance la altura deseada, córtalo en el punto donde quieras formar la horquilla, es decir, el punto del que saldrán las ramas principales.

Convertir un árbol en arbusto

Espera a que pasen dos períodos de reposo completos antes de reducir el tronco, asegurando así un número adecuado de brotes. Después realiza el corte definitivo en el punto deseado, que despertará las yemas basales de donde nacerán las nuevas ramificaciones.

Técnicas y acciones de poda ornamental

Despunte

Se trata de una intervención de poda en verde, es decir, cuando la planta está activa. Sirve para aclarar la copa evitando su excesiva expansión y altura. Es especialmente necesario en setos, matas y arbustos de flor.

Desmoche

Favorece la expansión lateral de la copa y frena el desarrollo en altura. Es conveniente cuando la planta es vieja y las ramificaciones interiores están secas o cuando supone algún riesgo estructural. Intenta evitarlo siempre que sea posible.

Trasmocho

Debe evitarse en casi todos los casos, ya que reduce totalmente la copa y produce graves desequilibrios entre la raíz y la parte aérea de la planta.

Poda de plantas con flores: técnicas especializadas

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Las plantas de flor requieren técnicas de poda especiales porque la época de floración y la edad de las ramificaciones que las llevan son factores decisivos. Las intervenciones deben ser anuales para renovar correctamente las ramificaciones que producen flores.

Plantas de floración precoz (invierno o comienzos de primavera)

Estas plantas llevan las flores sobre ramas del año anterior, por lo que no deben podarse en otoño, durante el reposo vegetativo ni cerca del despertar primaveral, ya que dañarías las yemas de flor.

Intervén cuando las flores estén marchitas, pero sin esperar demasiado, porque si no la planta no distinguirá la vegetación nueva de la del año anterior. El despunte en plena actividad favorece la emisión de ramificaciones anticipadas que florecerán al año siguiente.

Plantas de floración estival u otoñal

Florecen en las ramificaciones del año actual, es decir, de reciente formación, por lo que deben podarse en otoño, invierno o primavera, antes de la reanudación de la actividad.

Las intervenciones tardías estimulan una ramificación importante y, por tanto, una floración más abundante. El despunte, incluso de flores marchitas, resulta ventajoso para estas especies.

Entre las especies perennes de floración estivo-otoñal que se podan de este modo encontramos: Adelfa, Abelia, Hierba santa, Hibisco, Lantana, Magnolia, Pitosporo y Senecio.

Poda de plantas trepadoras

Las plantas trepadoras deben guiarse por muros u otros dispositivos para que formen una cobertura regular, aunque siempre evitando sobrecargar estas estructuras.

En otoño y primavera realiza la poda de la parte superior o exterior y aclarea el interior. Puedes despuntar en plena actividad recordando su efecto estimulante en primavera y deprimente en verano, especialmente si el crecimiento es excesivo.

Si se trata de trepadoras de flor, respeta siempre las normas correspondientes a su período de floración.