La poda del manzano es una tarea esencial que se realiza para promover una estructura de árbol saludable, mejorar la calidad y cantidad de la fruta, y facilitar la cosecha. Sin embargo, el tiempo de poda puede variar según la región y el estado del árbol. Aquí se detallan las recomendaciones generales sobre cuándo podar los manzanos según la información recopilada de varias fuentes y expertos.
Hay que recalcar que no existe una única poda del manzano. Principalmente las podemos dividir en 2: poda en verde (cuando el árbol continua brotando y que se realiza para aumentar o controlar la productividad) y poda de invierno, cuando buscamos mejorar la estructura del árbol de cara a la futura brotación.
Los manzanos, al igual que muchos frutales, se suelen podar durante la parada vegetativa, es decir, cuando pierden todas sus hojas. Este período corresponde al invierno, y es el momento ideal para podar ya que se pueden observar mejor las ramas y realizar una poda más efectiva.
La poda principal del manzano se recomienda hacer en invierno, aunque algunos jardineros pueden esperar hasta el final del invierno para realizar esta tarea. Habitualmente se suele realizar o bien justo antes del invierno o bien justo antes de la primavera, siendo lo más habitual esto último, aunque dependerá más de la disponibilidad de mano de obra que de otra cosa.
En cualquier caso, en ambas situaciones la savia es nula y, por tanto, los daños causados en el manzano son muy reducidos.
También se menciona una poda en verano o conocida como poda en verde, que se realiza para corregir anomalías en la formación del árbol y ayudar a mantener una estructura adecuada.
La poda de verano en el manzano suele iniciarse durante los meses de mayo y junio, dejando como opcional una segunda poda en agosto o septiembre según se haga necesario.
La región y su clima pueden influir en el momento adecuado para la poda. Por ejemplo, en lugares con inviernos crudos, se recomienda dejar la poda para finales del invierno para evitar que los cortes queden expuestos a bajas temperaturas. Por otro lado, en zonas de clima templado e inviernos suaves, la poda puede adelantarse a los meses de otoño.

Comience eliminando los brotes y ramas muertos, enfermos y dañados, luego lleve a cabo los siguientes pasos:
Siempre que se realicen labores de poda, especialmente con la poda en verde, es recomendable utilizar un producto que permita sellar o facilitar la cicatrización de las heridas. De esta manera, evitamos una pérdida de savia por ellas y, lo más importante, reducimos la posible entrada de hongos y bacterias.
Puedes optar por formulaciones fitosanitarias:
O fórmulas de cobre complejado que favorecen la penetración del cobre, aunque en este caso, cuanta más concentración de cobre y con más espesor (para evitar lavado) mejor.
Por supuesto, las herramientas de poda tienen que desinfectarse entre árbol y árbol para garantizar que no se propaguen hongos, bacterias y virus.