
Imagen – Flickr/Salomé Bielsa

El Prunus cerasifera tiene usos muy interesantes, tanto en el jardín como en la cocina. Veamos cuáles son:
El ciruelo de jardín es una planta muy fácil de cuidar. A mí por ejemplo me ha sorprendido mucho, ya que en mi zona aparte del almendro (Prunus dulcis) y del laurel cerezo (Prunus laurocerassus), cuesta encontrar una especie de Prunus que viva realmente bien. Así que, desde ya, la recomiendo para todos aquellos que tengan un jardín en una región templada, aunque estén en el mediterráneo.

Exterior, y a pleno sol. Es necesario que esté al aire libre, en una zona en el que tenga espacio suficiente para desarrollarse. Si queremos que dé sombra a un camino, es interesante plantarlo a un metro de este para que, cuando crezca lo suficiente, cumpla con nuestro propósito.
La tierra tiene que ser fértil. Además es importante que tenga buen drenaje puesto que el exceso de agua puede asfixiar a las raíces, y por consiguiente, causar problemas muy serios al resto de la planta. Tolera prácticamente todo tipo de suelos, incluyendo los alcalinos-arcillosos, de modo que por esto no tendrás que preocuparte.
En el caso de que vayas a tenerlo en maceta, primero decirte que es una planta que puede estar poco en un recipiente, a menos que se pode y se tenga como arbusto. Pero si lo tienes así, has de usar sustrato de cultivo universal mezclado con un 30% de perlita (en venta aquí).
Hay que regar al Prunus cerasifera de tanto en cuando. Durante la primavera es aconsejable regar una vez por semana si es una estación seca, y en verano pasar a dos o incluso tres veces/semana si en nuestra zona llueve poco o nada y las temperaturas superan los 30 grados centígrados.
Durante los meses cálidos, y dado que estará creciendo, se puede abonar. Por ejemplo, le vendrá muy bien mantillo (en venta aquí) o estiércol si está plantado en el suelo, pero en el caso de que lo tengamos en maceta será mejor usar abonos líquidos. Además, se deben de seguir las indicaciones de uso con el fin de no correr riesgos innecesarios.
El ciruelo de jardín se planta en el suelo o en una maceta en primavera. Lo ideal es hacerlo antes de que florezca para que no se interrumpa dicha floración, pero si ya tiene flores, se podrá trasplantar pero teniendo mucho cuidado de no manipular las raíces.
Asimismo es importante que no se extraiga de su maceta si no se le salen las raíces por los agujeros de drenaje, o si lleva menos de tres años en la misma, puesto que esto significará que no ha enraizado bien todavía.

Imagen – Wikimedia/FotoosVanRobin
Las plagas que suelen atacarlo son: cochinillas y pulgones. Estos se pueden tratar con tierra de diatomeas (en venta aquí), ya que es un insecticida natural. Pero hay otros animales que también pueden causarle algún daño, y esos son los conejos al roer los troncos. Para evitarlo, puede ser interesante protegerlo con tela metálica.
Por último, aunque no son una plaga en absoluto, tenemos a los pájaros, que se comen los frutos.
Si hablamos de las enfermedades, son básicamente tres: roya, oídio y lepra o abolladura de las hojas. Todas ellas las transmite un hongo, de modo que si vemos una especie de polvo blanquecino o grisáceo en las hojas, o si las hojas aparecen deformes, amarillas y caen de manera temprana, tendremos que tratarlo con un fungicida a base de cobre (en venta aquí).
La poda se hará en otoño, cuando se le caigan las hojas. No se aconseja hacerlo a finales del invierno ya que se podría anular la floración y, por consiguiente, también la producción de frutos.
Y aún así, solo hay que eliminar las ramas secas, enfermas o rotas. También se puede recortar las que crezcan mucho.
Resiste hasta los -18ºC.
¿Te ha gustado el Prunus cerasifera?