Las dunas litorales son ecosistemas exclusivos de zonas litorales próximas a océanos y mares con gran cantidad de arena, procedente de la erosión de rocas cercanas transportadas por el viento y las corrientes marinas hasta la playa y numerosos restos calcáreos procedentes de conchas y caparazones de crustáceos. En estos ambientes hay muchos factores extremos que condicionan la presencia de seres vivos, entre los que destacan la fuerte exposición al viento, la ausencia de humedad y elevadas temperaturas durante épocas cálidas, por lo que existen algunas especies exclusivas de plantas y hongos adaptados a estos hábitats.
Debido a esto en España existen numerosos estudios sobre los hongos de las dunas litorales entre los que destacan a nivel peninsular y Baleares (PANCORBO & col., 2013, 2014, 2015), del litoral cantábrico (PICÓN, 1995, 2005, 2006), de la Albufera de Valencia (APARICI & MAHIQUES, 1996ª, 1996b; CONCA & col., 2010, 2011, 2014, 2017) y el litoral gallego (CASTRO, 2010). Quizás el mejor momento para encontrar setas es durante el invierno debido a sus temperaturas templadas y el mantenimiento de la humedad por las brisas marinas, aunque también se pueden encontrar algunas especies en otoños y primaveras lluviosas.
Las características de las dunas litorales son bastante extremas para la mayoría de seres vivos, sobre todo en las dunas móviles o semiestabilizadas (primarias o secundarias), que se encuentran en las zonas más cercanas al mar, por lo que tienen una gran salinidad y se encuentran muy expuestas al viento y al viento. Ante esta situación la mayoría de especies fructifican debajo del barrón o jaras, que le proporcionan sombra y un grado de humedad necesario para poder soportar la fuerte insolación. Pero algunas especies han desarrollado estrategias para reducir la exposición al sol y fijarse mejor al sustrato como la fructificación de forma hipogea o semihipogea (Geopora clausa, Hydnangium carneum, Rhizopogon roseolus, Sarcosphaera coronaria), el desarrollo de rizoides muy largos (Morchella dunensis, Peziza pseudommophila) o el sombrero cubiertos de arena (Inocybe arenicola, Inocybe dunensis).
En cambio en las dunas fijas (terciarias y paleodunas) que se encuentran bastante más alejadas del mar, por lo que las condiciones son mucho más estables, están más protegidas del viento y tienen menor salinidad, por lo que favorece la presencia de numerosos arbustos (como la brecina, el brezo ceniciento, la coscoja, la jara, el lentisco, la retama negra, la rosa espinosa y la zarzamora) y arboles (como el pino rodeno, el pino carrasco, el pino piñonero, el sauce, el tamarindo, y en menor medida el álamos híbrido y el alcornoque). A esta vegetación existente fructifican asociados numerosos hongos que no son estictos de ecosistemas dunares, algunos de ellos exóticos debido a las repoblaciones con arboles exóticos como el eucalipto para la fijaciñon de las dunas.
Las especies comestibles no son exclusivas de dunas y generalmente aparecen en las xonas de dunas fijas o estabilizadas. Las principales especies se citan a continuación.
En algunos ecosistemas dunares del litoral cantábrico se pueden encontrar algunas especies comestibles de gran valor culinario como el boleto (Boletus edulis), las trompetas amarillas (Craterellus lutescens, Craterellus tubaeformis), los rebozuelos (Cantharellus pallens) y la lengua de vaca (Hydnum repandum) que son muy difíciles de encontrar en dunas mediterráneas

La mayoría de especies tóxicas se encuentran al igual que las comestibles en la zona de dunas fijas asociada a la vegetación existente. Las principales especies tóxicas se representan en la siguiente tabla:

Existen numerosas especies que son practicamente exclusivas de dunas litorales, aunque pueden aparecer algunas de ellas en paleodunas o dunas de interior y en algunas zonas urbanas arenosas. Por tanto, la mayoría de estas especies se deben proteger ya que estos ecosistemas se encuentran fuertemente amenazados por el cambio climático y por la presión urbanística.

Existen numerosas especies de hongos presentes en dunas litorales sobre todo en las dunas fijas asociadas a la vegetación arbustiva y arbórea presente. Como el listado sería muy grande solo se citan a continuación aquellas especies más frecuentes en los sistemas dunares:

APARICI, R. & R. MAHIQUES (1996a). Agàrics de la zona litoral de “El Saler” (València) I. Butll. Soc. Micol. Valenciana 2: 15-37.
APARICI, R. & R. MAHIQUES (1996b). Rhodcybes de la zona litoral de “El Saler” (València) I. Butll. Soc. Micol. Valenciana 2: 89-96.
CONCA, A.; J. ORMAD & F. GARCÍA (2010). Basiomicets nous per la Devesa delAlbufera (València). Butll. Soc. Micol. Valenciana 15: 101-155.
CONCA, A.; J. ORMAD & F. GARCÍA (2011). Basiomicets nous per la Devesa delAlbufera (València) II. Butll. Soc. Micol. Valenciana 16: 177-227.
CONCA, A.; J. ORMAD; GARCÍA, F. & F.P. MARTÍNEZ (2014). Basiomicets nous per la Devesa delAlbufera (València) III. Butll. Soc. Micol. Valenciana 19: 143-172.
CONCA, A.; MARTÍNEZ, F.P.; APARICI, R.; GARCÍA, F. & J. ORMAD (2017). Basiomicets nous per la Devesa delAlbufera (VAlència) IV). Butll. Soc. Micol. Valenciana 22: 7-71.
PANCORBO, F., M.A. RIBES, J.C. CAMPOS, G. SÁNCHEZ, J.F. MATEO, J.C. ZAMORA, D. MERINO, T. ILLESCAS, E. MÉRIDA, M. BECERRA, E. ROBLES & M.A. PEREZ-DE-GREGORIO (2013). Estudio de la micobiota de los sistemas dunares de la Península Ibérica e Islas Baleares I, Bol. Soc. Micol. Madrid 37: 175-201.
PANCORBO, F., M.A. RIBES, J.C. CAMPOS, J.F. MATEO, D. MERINO, S. TELLO,
PANCORBO, F., M.Á. RIBES, J.C. CAMPOS, J.F. MATEO, D. MERINO, S. TELLO, M. BECERRA, E. ROBLES, M.A. PÉREZ-DE-GREGORIO, J.F. MORENO & F. SÁNCHEZ (2015). Estudio de la micobiota de los sistemas dunares de la Península Ibérica e Islas Baleares. III. Bol. Soc. Micol Madrid 39: 195-214.
PICÓN, R. M: (1995). Algunas especies interesantes de hongos psammófilos del litoral cantábrico. Belarra 12: 63-65.
PICON, R.M. (2006). Micromicetos de las dunas del litoral Cantábrico II. Zizak 3: 51-73.
PICON, R.M. (2007). Micromicetos de las dunas del litoral Cantábrico II. Zizak 4: 51-73.
CASTRO, J.M. (2010). Guía de setas dunares. Ellago Ediciones. 192 pp.
MARCOS, J. (2019). Guía de mano de Cesta y Setas. Cesta y Setas. 424 pp.