La flora mediterránea está llena de especies y arbustos de hoja perenne que aguantan estoicamente las altas temperaturas y la ausencia de pluviometrías. Uno de ellos que encaja perfectamente con esta descripción de zonas muy cálidas e incluso áridas es el arbusto Rhamnus alaternus, conocido comúnmente como aladierno.
Hablamos de un arbusto de hoja perenne, con bayas de color rojo atractivas a simple vista, que crece de forma natural en bosques y zonas pobres de la zona mediterránea, especialmente en la Región de Murcia y Andalucía.
En este artículo te damos a conocer las principales características del aladierno y su forma de cultivo y crecimiento en esta zona. No es una especie que tenga interés para cultivar de forma ornamental en el jardín, aunque cada vez es más utilizada para formar setos y separar espacios, dada su facilidad para ser podado.
Rhamnus alaternus es considerado un arbusto de pequeño tamaño. Dado el entorno seco en el que acostumbra a crecer, suele medir por encima del metro de altura y rara vez supera los 3 metros en etapa adulta (en algunos casos extremos, hasta 5 metros).
Aunque muestra poco follaje, el aladierno destaca por tener hojas coriáceas, lo que significa que son duras al tacto, un mecanismo para reducir la pérdida de agua por temperaturas extremas y para dificultar la alimentación por animales herbívoros. Su porte y desarrollo está condicionado por la disponibilidad de agua. En zonas donde la pluviometría es superior a los 400 mm, esta especie suele crecer y desarrollarse de forma más vigorosa. En cambio, zonas muy secas suele presentar un porte muy reducido y menor densidad foliar.
Rhamnus alaternus es una especie considerada de gran resistencia. De hecho, es un arbusto perenne, manteniéndose verde durante todo el año. Sus hojas son de pequeño (hasta 6 cm de longitud) con forma redondeada y puntas en forma de sierra.
Época de floración: primavera (a partir de marzo). Sus flores producen un olor muy aromático, aunque son de pequeño tamaño y con 4 pétalos.
Fructificación: los frutos maduran a finales de verano o principios de otoño. Suelen formar parte del alimento de varias especies de pájaros.

Nombres comunes: agracejo, aladierna, árbol de la medicina, bayón, biondo, carrasquilla, cascaborra.
El aladierno presenta una gran capacidad para reproducirse de forma natural. Además, su rápido crecimiento y resistencia a las inclemencias climáticas le convierte en un arbusto fácil de propagarse por entornos naturales.
Su madera, aunque presenta cierta calidad, no suele aprovecharse dado que por cada arbusto, la producción maderera es mínima. Sin embargo, ofrece buenas propiedades para ser utilizada en la fabricación de herramientas y muebles (ebanistería).
A nivel de planta medicinal, tanto la corteza, de color gris y tonos rojizos, así como las bayas, muy astringentes, han sido utilizadas antaño por su propiedad purgante. A día de hoy se desaconseja su consumo ya que, en cantidad excesivas, puede causar intoxicaciones intestinales.
El aladierno (Rhamnus alaternus) es un arbusto de crecimiento habitual en el sur de Europa, varias islas del Mediterráneo, la península de Anatolia, Israel, Libia y Palestina, entre otros.
Tiene algo de presencia en la zona norte de España (Cordillera Cantábrica y Pirineos), aunque mucho menos numerosa que en la zona más cálida del mediterráneo.
Habitualmente crece en bosques y claros de encinares, quejigos, pinares y todo tipo de especies mediterráneas. Habitualmente crece en zonas bajas, no superando los 1500 m de altitud. Se desarrolla sin problemas en zonas costeras.
Fotografía de portada: By Hectonichus – Own work, CC BY-SA 3.0